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Innovador injerto vascular que podría fabricarse en quirófano en minutos

Un equipo de bioingenieros de Harvard desarrolló una tecnología que permite crear injertos vasculares sintéticos personalizados en minutos durante las cirugías. Esta innovación podría revolucionar el tratamiento de lesiones vasculares, especialmente en casos de emergencia.

Por Constanza Almirón3 min de lectura
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Innovador injerto vascular que podría fabricarse en quirófano en minutos

Investigadores de la Universidad de Harvard han dado un importante paso adelante en el ámbito de la salud vascular, al desarrollar injertos vasculares sintéticos que pueden ser fabricados en cuestión de minutos dentro del quirófano. Esta técnica es especialmente relevante para tratar lesiones vasculares graves que pueden producirse a causa de accidentes o enfermedades, donde el tiempo es esencial para preservar la extremidad afectada.

Actualmente, los cirujanos enfrentan limitaciones graves al abordar lesiones de vasos sanguíneos de menor calibre, donde no existen implantes clínicamente aprobados. La solución habitual requiere extraer un vaso de otra parte del cuerpo del paciente, un proceso que no solo es invasivo, sino que también puede ser arriesgado y demorar el tratamiento. La nueva plataforma de manufactura aditiva presentada por el equipo de Harvard permite personalizar injertos de acuerdo a las especificaciones médicas necesarias, acelerando considerablemente el tiempo de intervención.

El concepto de “manufactura intraoperatoria” implica que estos injertos se produzcan de manera inmediata mientras el paciente se encuentra siendo operado. En las pruebas iniciales, los bioingenieros lograron crear injertos de dimensiones precisas para animales pequeños, utilizando un método conocido como "hilado rotatorio enfocado por chorro". Este proceso, originalmente desarrollado para modelar corazones artificiales, permite la creación de estructuras que imitan la arquitectura natural de los vasos sanguíneos.

La tecnología utiliza un polímero que es tanto flexible como biocompatible, lo que significa que es aceptado por el organismo y no genera rechazo. Esta característica es crucial, ya que el injerto no solo proporciona soporte mecánico necesario para la presión arterial, sino que también actúa como un andamio que es reemplazado gradualmente por tejido vivo del paciente. Con el tiempo, el material sintético se degrada, permitiendo que las células del cuerpo reconstruyan el vaso de forma natural.

Uno de los principales objetivos de este avance es lograr una "endotelización rápida", un proceso que permite que el interior del injerto se cubra de células que facilitan el flujo sanguíneo, evitando obstrucciones. Esto podría ser un cambio significativo no solo en la cirugía de emergencias, sino también en intervenciones cardiovasculares, incluyendo aquellas realizadas en niños.

La publicación de este trabajo en la revista 'Advanced Materials' sugiere que la implementación de esta tecnología podría transformar de manera radical la respuesta médica ante traumatismos vasculares y su integración en el catálogo de tratamientos disponibles en el futuro, alineándose así con los avances en bioingeniería y salud pública.

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