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Inquilinos pueden permanecer cinco años en la vivienda aunque el contrato sea de un año

La Ley de Arrendamientos Urbanos otorga a los inquilinos el derecho a permanecer en sus viviendas hasta cinco años bajo ciertas condiciones, a pesar de contratos anuales. Esta legislación, vigente para contratos firmados desde marzo de 2019, busca ofrecer mayor estabilidad habitacional ante la creciente problemáti ca del mercado de alquiler en Argentina.

Por Irene G. Domínguez4 min de lectura
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Inquilinos pueden permanecer cinco años en la vivienda aunque el contrato sea de un año

La reciente legislación sobre arrendamientos establece que los inquilinos podrán continuar ocupando su vivienda habitual durante un máximo de cinco años, independientemente de un contrato inicial de solo un año. Dicha ley, que se aplica a los contratos firmados desde el 6 de marzo de 2019, obliga a los propietarios a aceptar prórrogas anuales mientras las condiciones de arrendamiento se mantengan.

De acuerdo con la normativa, el inquilino tiene el derecho de decidir si desea seguir ocupando la vivienda, sin embargo, debe notificar su intención de no continuar al arrendador con al menos 30 días de antelación al vencimiento del contrato. Esta disposición está diseñada para proporcionar un marco más seguro para los inquilinos frente a los frecuentes aumentos de alquiler y la volatilidad del mercado de vivienda.

El plazo de protección se amplía a siete años si el propietario es una entidad, como una empresa, lo que refleja una tendencia para facilitar la estabilidad habitacional en un contexto donde el acceso a la vivienda se vuelve cada vez más difícil. Además, la ley establece que las prórrogas no implican la firma de un nuevo contrato, por lo que el arrendatario no necesita firmar un acuerdo adicional cada año, lo cual simplifica el proceso.

Sin embargo, la ley también contempla ciertos derechos del propietario para recuperar la vivienda antes de que se cumpla el plazo de cinco años. Esto es posible si el arrendador necesita la propiedad para residir en ella, lo que debe estar explícitamente previsto en el contrato. Además, deberá comunicar esta necesidad al inquilino con dos meses de antelación y demostrar la razón por la cual requiere la vivienda.

Por otro lado, la legislación delimita las condiciones para su aplicación al dejar fuera de su alcance a los alquileres de temporada, que corresponden a arrendamientos para estancias temporales vinculadas a estudios o trabajo. Esto es clave en una región como la Patagonia, donde cotidianamente surgen contratos temporales debido a la estacionalidad de ciertas actividades, como el turismo.

Tras el período mínimo de cinco o siete años, el inquilino puede optar por seguir habitando la vivienda continuar bajo las mismas condiciones, siempre que las partes estén de acuerdo en ello. Esta ley representa un avance significativo hacia la seguridad jurídica en el sector de alquileres, en un contexto donde la crisis habitacional ha llevado a la sociedad a exigir medidas que favorezcan el acceso a la vivienda digna.

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