Interés chino y disputa con EE.UU. por data centers en la Patagonia
La Patagonia se posiciona como un atractivo polo para la infraestructura de inteligencia artificial, impulsada por su clima frío y recursos energéticos. Sin embargo, la región enfrenta desafíos significativos en conectividad y financiamiento, mientras se intensifican las tensiones entre las influencias chinas y estadounidenses en el sector.

Recientes reuniones y anuncios han elevado el interés por la Patagonia como un futuro centro de datos para inteligencia artificial. La región se presenta como un lugar ideal debido a su clima frío, abundancia de energía renovable y proximidad a los recursos de gas de Vaca Muerta. No obstante, el desarrollo de esta infraestructura enfrenta importantes desafíos, incluyendo la necesidad de mejorar la conectividad, establecer líneas eléctricas adecuadas y contar con un entorno regulatorio claro y estable.
Uno de los aspectos destacados es la media sanción del proyecto conocido como súper-RIGI, que otorga beneficios fiscales y cambiarios para inversiones por encima de los 1000 millones de dólares. Este proyecto aún espera su discusión en el Senado, y a pesar de la promesa de inversión, no se han concretado decisiones finales sobre proyectos de mayor envergadura. Actualmente, las compañías están en proceso de búsqueda de socios y firmando cartas de intención sin compromisos firmes.
El interés chino en la Patagonia se ha hecho más evidente con la reciente reunión entre Javier Milei y ejecutivos de DayOne, una empresa vinculada a GDS Holdings, el principal operador de data centers en China. Aunque no se realizaron anuncios de inversión concretos, la reunión se produce en un contexto de creciente presión diplomática por parte de Estados Unidos, que ha expresado preocupaciones sobre la seguridad de la información y la influencia de empresas chinas como Huawei.
La embajada estadounidense ha señalado que la legislación china obliga a las empresas a entregar datos al estado, lo que plantea riesgos para la soberanía de la información argentina. En respuesta, Huawei ha defendido su operación en Argentina, argumentando su cumplimiento con las regulaciones locales desde 2001. Asimismo, la embajada china ha acusado a Estados Unidos de intentar obstaculizar la cooperación entre empresas argentinas y chinas.
La competencia por establecer centros de datos en la Patagonia no solo involucra a actores locales y extranjeros, sino que también se enmarca en un conflicto geopolítico más amplio. Con la presión de EE.UU. sobre el gobierno argentino para limitar la influencia china, el futuro desarrollo de la infraestructura tecnológica en la región podría depender de cómo se resuelvan estas tensiones.
A medida que la Patagonia busca posicionarse como un polo de tecnologías avanzadas, el equilibrio entre los intereses económicos y las dinámicas internacionales se vuelve cada vez más crucial. La falta de inversiones firmes y un entorno estable puede obstaculizar el potencial de la región como líder en el sector de la inteligencia artificial.