Investigación científica en el golfo San Matías con tecnología de National Geographic
Una misión científica en el golfo San Matías permitió explorar sus profundidades utilizando tecnología avanzada. Durante cuatro días, se realizaron diez despliegues de cámaras submarinas y se recolectaron muestras de agua para ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad marina.

Una reciente expedición científica en el golfo San Matías, en Río Negro, llevó a cabo exploraciones en sus profundidades utilizando tecnología desarrollada por la National Geographic. Durante un periodo de cuatro días, un equipo de investigadores realizó diez despliegues de cámaras submarinas, lo que permitió obtener aproximadamente 20 horas de grabación en calidad 4K y recolectar 12 muestras de agua, con el objetivo de profundizar el conocimiento sobre la biodiversidad que habita en este ecosistema marino.
La campaña se ejecutó en el marco del Corredor de los 5 Grandes, un proyecto enfocado en la conservación de la biodiversidad costera rionegrina. El equipo de investigación tuvo su base operativa en el puerto de San Antonio Oeste y navegó a bordo de la embarcación Cuarteador, explorando zonas a profundidades que oscilaron entre los 100 y 200 metros. La Fundación Por el Mar lideró el trabajo, en colaboración con la National Geographic Society y expertos del Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA-CONICET) y del CIMAS-CONICET, con el apoyo de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Río Negro.
Los primeros análisis del material obtenido revelaron la presencia de intensas corrientes marinas, abundante fitoplancton, así como peces y crustáceos, aunque los investigadores señalaron que las observaciones son preliminares y requirieron un estudio más detallado que llevará meses. Durante la navegación, el equipo también registró la presencia de lobos marinos, delfines, pingüinos y diversas aves marinas, como albatros y gaviotas.
El objetivo de esta investigación es adquirir un mejor entendimiento de la biodiversidad en las zonas poco exploradas del golfo, donde se conoce aún muy poco sobre las especies de peces, tiburones, rayas y otros organismos del fondo marino, así como las características de los hábitats que los albergan.
Se implementaron dos cámaras autónomas denominadas Dropcam, diseñadas por el Exploration Technology Lab de National Geographic. Estas cámaras, que pueden operar a profundidades de hasta 3.500 metros, se utilizaron en el rango de 100 a 200 metros, y registran imágenes sin necesidad de intervención humana directa. A diferencia de los drones submarinos, las Dropcam no transmiten imágenes en vivo, ya que las grabaciones quedan almacenadas y solo se descargan al recuperar los equipos.
Los datos recolectados se complementarán con el análisis de ADN ambiental a partir de las muestras de agua, lo que permitirá a los científicos detectar rastros genéticos de los organismos presentes en el entorno, incluyendo especies que no hayan sido avistadas durante la expedición.