Investigación revela ADN de 50.000 años en antílope del África subsahariana
Un reciente estudio demuestra que el ADN antiguo puede preservarse en climas cálidos, tras recuperar material genético de un antílope de 50.000 años en el África subsahariana.

Científicos han desafiado la creencia que sostenía que el clima cálido del África subsahariana hacía imposible la conservación del ADN antiguo. Un nuevo estudio publicado en la revista Quaternary Science Reviews da cuenta de la obtención de ADN de un diente de rebeco de montaña, un antílope cuyas muestras datan de hace aproximadamente 50.000 años, convirtiéndose en el material genético más antiguo recuperado en la región.
Este hallazgo es significativo, ya que abre la puerta a la investigación de la historia genética del continente africano, hasta ahora considerada casi un vacío. Hasta la fecha, los investigadores habían encontrado ADN antiguo exitosamente sobre todo en regiones frías, como Siberia y Europa del Norte. El estudio liderado por la Universidad de Copenhague, en colaboración con instituciones sudafricanas y canadienses, busca explicar por qué el ADN pudo conservarse bajo ciertas condiciones en ambientes cálidos.
La investigación se centró en los yacimientos de Paleo-Agulhas en Sudáfrica, donde se analizaron un total de 320 fósiles, en su mayoría dientes de diversas especies de bóvidos. Los científicos implementaron una metodología sistemática para verificar la conservación de ADN y colágeno en estos fósiles. Al realizar un análisis exhaustivo, encontraron que alrededor del 45% de los fósiles estudiados contenían material genético, lo que contrasta de manera notable con las creencias anteriores sobre la degradación del ADN en climas cálidos.
El ADN recuperado fue sometido a técnicas bioinformáticas para asegurar que no estuviese contaminado por material genético moderno, reforzando así la validez del descubrimiento. Esta investigación no solo proporciona una nueva perspectiva sobre la conservación del material genético, sino que también abre una campo fértil para explorar la evolución de especies que habitaron África durante miles de años. Los investigadores esperan que estos hallazgos permitan futuras reconstrucciones más completas de la historia biológica del continente africano.
Además, este avance resalta la necesidad de llevar a cabo investigaciones en regiones previamente subestimadas en términos de longevidad genética. La metodología utilizada en el estudio podría servir de modelo para otros proyectos de investigación que busquen evaluar la preservación de ADN en diferentes entornos y climas, ampliando considerablemente el entendimiento sobre la distribución y supervivencia de especies antiguas en el mundo.
A medida que los científicos continúan profundizando en estos temas, la expectativa es que sigan surgiendo descubrimientos en África que aporten nuevos conocimientos sobre la historia natural y la evolución de la flora y fauna del continente, evidenciando que la herencia genética puede ser más resistente de lo que se pensaba.