Investigación revela la conexión lunar del dios egipcio Thot
Un estudio ha resuelto el enigma histórico sobre la dualidad animal del dios egipcio Thot, relacionado con el color y la luz lunar, a través de análisis espectroscópicos.

La figura de Thot, una deidad central en la mitología egipcia, ha despertado el interés de los investigadores durante siglos debido a su asociación con dos animales: el ibis sagrado y el babuino hamadryas. A diferencia de otras divinidades egipcias que se vinculaban a un solo animal, la representación de Thot generaba confusión entre los egiptólogos, ya que la conexión del babuino con la divinidad no tenía una explicación clara.
Recientemente, un estudio publicado en la revista "Time and Mind" ha aportado luz sobre esta dualidad animal de Thot. Los investigadores, utilizando espectroscopia, revelaron que tanto el plumaje blanco del ibis como el pelaje gris del babuino reflejan luz de manera similar a la del espectro lunar. Estos hallazgos sugieren que los antiguos egipcios eligieron a estos animales por su apariencia luminosa, reforzando la idea de que estaban asociando a Thot con la Luna.
La investigación parte de hipótesis sobre el origen del nombre Thot, que podría derivar de términos significativos en lenguas afroasiáticas que denotan conceptos como "blanco" y "brillante". Este contexto lingüístico sugiere que el color sería un criterio fundamental en la selección de animales sagrados. El estudio se llevó a cabo con muestras del Museo Americano de Historia Natural, donde se midieron las longitudes de onda reflejadas por ambos animales, revelando similitudes significativas con la luz lunar.
La versatilidad de Thot, que podía ser representado tanto como un ibis como un babuino, lo distingue de otras deidades que están estrictamente vinculadas a una sola especie animal, como Anubis y Hathor. Su relevancia en el panteón egipcio se debe a su atribución como el inventor de la escritura y protector del conocimiento, además de su conexión con el orden cósmico y la Luna, elementos que aparecían constantemente en el arte religioso y funerario de la antigua Egiptología.
El análisis espectroscópico efectuado en este estudio confirma que la selección de estos animales fue intencionada, basada en sus características visuales que evocaban la divinidad lunar. Los egipcios eran observadores meticulosos de la naturaleza, lo que se traduce en su práctica artística que reproducía la esencia de estas especies en su iconografía.
Con las nuevas evidencias proporcionadas por la investigación, se cierra un capítulo en un misterio que perdura por más de un siglo, ofreciendo una comprensión más profunda de las creencias y prácticas religiosas del antiguo Egipto, particularmente en cómo se relacionaban con el mundo natural y su simbolismo en los rituales de la época.