Investigación revela que osos pardos cantábricos exageran su tamaño ante competidores
Un estudio reciente documenta estrategias curiosas de los osos pardos de la cordillera Cantábrica, que aparentan ser más grandes al dejar marcas elevadas. Este comportamiento, observado en machos subadultos, indica una manipulación de señales en la comunicación entre los osos.

Investigadores de la Universidad de León y otras instituciones han revelado que los osos pardos cantábricos (Ursus arctos) utilizan técnicas innovadoras para aparentar un mayor tamaño y fortaleza. A través de un estudio publicado en la revista Journal of Mammalogy, se documentó que algunos machos elevan deliberadamente sus marcas en árboles y postes, creando una impresión de mayor tamaño para influir en la percepción de rivales y hembras, especialmente durante la época de apareamiento.
El análisis, realizado durante cuatro años en diversas localidades de la cordillera Cantábrica, involucró el uso de cámaras trampa que registraron 117,000 horas de video, revelando la presencia de 164 individuos. Se observó que siete machos emplearon estrategias inusuales para marcar a mayor altura de la que permitiría su anatomía. Esto se logró al escalar parcialmente árboles o utilizar estructuras naturales, lo que les permite colocar sus marcas a alturas que indican una mayor dominancia.
Este comportamiento sugiere que los osos no solo dependen de su tamaño real, sino que pueden manipular las señales que emiten para mejorar su estatus entre sus pares. La altura de estas marcas suele asociarse con el tamaño corporal y, por lo tanto, al actuar de esta manera, los osos podrían evitar enfrentamientos con machos más dominantes o aumentar sus posibilidades de impresionar a posibles parejas reproductivas.
A pesar de la alta efectividad de esta estrategia, solo un 4.3% de los osos analizados mostró este tipo de signo elevado, lo que sugiere que el sistema de comunicación entre ellos mantiene una pauta de credibilidad. Los machos que más recurren a estas tácticas suelen ser subadultos o ejemplares menos competitivos, ya que los machos más grandes y establecidos no necesitan exagerar su presencia.
Este hallazgo desafía la creencia de que las señales biológicas en el reino animal son siempre verídicas. Anteriormente, los científicos asumían que la altura de las marcas reflejaba con precisión el tamaño físico de los animales, pero esta investigación muestra que algunos osos pueden romper esa correlación mediante comportamientos adaptativos.
Las futuras investigaciones deberán profundizar en las reacciones de otros osos ante estas marcas elevadas y si realmente influyen en su comportamiento y decisiones. El estudio sugiere que la comunicación entre los osos pardos es más compleja de lo que se pensaba, abarcando tanto señales químicas como visuales que indican factores como identidad, género, edad o condición física.