Investigaciones arqueológicas en obras del tren México-Querétaro
Las obras del Tren México-Querétaro han revelado importantes vestigios arqueológicos que son actualmente analizados por el INAH. Entre los hallazgos, se destacan herramientas y objetos que permiten entender la vida de las poblaciones prehispánicas en la región.

Durante la construcción del nuevo Tren México-Querétaro han emergido numerosos hallazgos arqueológicos que han llamado la atención de especialistas y del público en general. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se ocupa de la evaluación y el análisis de estos materiales, que se están estudiando a través de su Laboratorio de Lítica. Este laboratorio, dirigido por el arqueólogo Cuitláhuac Héctor Jiménez Valerio, es responsable de examinar las más de 11.000 piezas recuperadas.
Entre los objetos hallados se incluyen puntas de proyectil, raspadores, cuchillos y núcleos de sílex, así como una variedad de obsidiana. La procedencia de estas materias primas incluye yacimientos de Sierra de las Navajas, en Hidalgo, y de Otumba, en el Estado de México. Los estudios realizados buscan entender las actividades cotidianas, las prácticas rituales y los alimentos que consumían las comunidades que habitaban esa área.
Además de las herramientas, se han encontrado metates, elementos usados en la molienda de alimentos, y otros dispositivos relacionados con la construcción y el uso cotidiano. Esto permite a los investigadores esbozar un panorama más amplio sobre la vida y costumbres de las antiguas poblaciones. Actualmente, la revisión de los vestigios ha avanzado entre un 60% y un 70%, abarcando aproximadamente 140 sitios a lo largo de los 226,4 kilómetros del trayecto del tren.
Las localidades destacadas, donde se han realizado hallazgos significativos, incluyen El Venado, Ignacio Zaragoza y Tula, en Hidalgo, así como Vista Real en San Juan del Río, Querétaro. La Secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, resaltó la importancia de dar continuidad a estas investigaciones, entendiendo que cada hallazgo no solo aporta al conocimiento de la historia, sino que representa una responsabilidad hacia el patrimonio cultural del país.
El Laboratorio de Cerámica, ubicado en El Salto, también juega un papel crucial en el proceso de análisis, enfocándose en la procedencia y cronología de los objetos recuperados. Las conclusiones de estos análisis ayudarán a entender la interacción social y cultural de las sociedades que habitaron la región, y la forma en que se relacionaban e intercambiaban entre ellas a través del tiempo.
Este proyecto de salvamento arqueológico subraya la necesidad de equilibrio entre el desarrollo contemporáneo y la preservación del patrimonio histórico, haciendo de cada hallazgo una pieza fundamental para el entendimiento de la identidad cultural del México prehispánico.