Investigaciones sobre irregularidades en penal de Florencio Varela
Recientes denuncias desde la Unidad 31 de Florencio Varela revelan presuntas irregularidades en el penal, incluyendo narcotráfico y extorsiones. Prisioneros han alertado sobre la complicidad de funcionarios penitenciarios y las conexiones con grupos del crimen organizado.

Las condiciones dentro de los servicios penitenciarios de Buenos Aires están bajo análisis tras recientes denuncias. En particular, la Unidad 31 de Florencio Varela ha sido foco de acusaciones por parte de reclusos, quienes reportaron irregularidades en el Pabellón 1, donde residen exmiembros de fuerzas armadas y de seguridad, presuntamente implicados en actividades delictivas como el narcotráfico y la extorsión.
Los denunciantes han identificado a grupos internos, como “La Comitiva” y “Limpieza y mantenimiento”, como responsables de estas actividades ilícitas y también sugieren la posible complicidad de personal del Servicio Penitenciario Bonaerense. Con el temor de un inminente operativo judicial, los internos afirmaron que estos grupos comenzaron a ocultar drogas y elementos de comunicación en previsión de un allanamiento, que se realizó horas después de ser alertada la Procuración General.
A través de un correo enviado al mediodía del 25 de agosto, los reclusos pidieron a las autoridades que se investigara la filtración sobre el operativo. Sin embargo, el allanamiento no se llevó a cabo sino hasta la tarde, lo que generó sospechas sobre la posibilidad de que evidencias relevantes fueran eliminadas antes de que llegaron las fuerzas de seguridad. Los testimonios indican que miembros de “La Comitiva” no solo tenían acceso a recursos no permitidos, sino que se sentían seguros gracias a la protección de ciertos funcionarios dentro del penal.
Las acusaciones plantean una preocupación mayor ya que se arrastra un historial de presunta corrupción dentro de los servicios penitenciarios. Esto se pone en relieve especialmente tras la desarticulación reciente de una organización criminal en Chubut, donde Raúl Menocchio, conocido como el "hombre de las 1000 caras", operaba desde la cárcel de Rawson con complicidad externa.
Las denuncias actuales han llevado a que los internos demanden que la Unidad Fiscal de Investigaciones (UFI) N°9 de Florencio Varela no se encargue del caso, proponiendo que este sea trasladado a una fiscalía de Quilmes, ya que desconfían de la imparcialidad de las autoridades locales. La situación continúa evolucionando y es un reflejo de los desafíos que enfrentan los sistemas penitenciarios en Argentina, en un contexto de creciente preocupación sobre el narcotráfico y la violencia asociada a estas actividades.