Investigadores advierten sobre impacto del ruido en cantos de ballenas
Un estudio revela que el ruido generado por embarcaciones afecta la comunicación entre ballenas, reduciendo su detección en un 45%. Esta problemática podría tener impactos significativos en la reproducción y migraciones de estas especies.

Investigadores del proyecto Pacífico Sostenible han determinado que el ruido producido por las embarcaciones reduce entre un 40 y un 45% la probabilidad de registrar los cantos de las ballenas. Estos sonidos son cruciales para entender sus conductas y hábitos, dado que ayudan en la comunicación entre las especies, así como en la reproducción.
Alejandro Arrivillaga, gerente del proyecto, anotó que niveles altos de ruido pueden interferir en la comunicación entre madres y crías, lo que podría conllevar a problemas en la efectividad de la crianza. Betzi Pérez-Ortega, presidenta de la fundación Panacetacea, destacó que los sonidos de baja frecuencia, utilizados por las madres para comunicarse con sus crías, pueden verse opacados por el ruido ambiental, perjudicando su interacción.
Además, la directora nacional de Costas y Mares del Ministerio de Ambiente de Panamá, Digna Barsallo, advirtió que el exceso de ruido también puede forzar a las ballenas a desplazarse a otras áreas, lo que alteraría sus rutas migratorias tradicionales. Este fenómeno representa un riesgo adicional para la conservación de estas especies.
La Coalición de Alta Ambición por un Océano Silencioso, impulsada en Panamá, reconoce el ruido submarino como una forma de contaminación que debe ser abordada. A su vez, el proyecto Pacífico Sostenible incluye la participación de varios países de Centroamérica y busca proteger las especies que habitan el Gran Ecosistema Marino del Pacífico Costero Centroamericano.
Los cantos de las ballenas desempeñan una variedad de funciones esenciales. No solo sirven para la comunicación y el apareamiento, especialmente entre las ballenas jorobadas, sino que también son fundamentales para la orientación y la transmisión cultural. Los estudios han demostrado similitudes entre las vocalizaciones de estos cetáceos y los patrones del lenguaje humano, lo que pone de relieve su importancia y complejidad.
Desde el punto de vista del monitoreo ambiental, el estudio de los cantos de ballenas se presenta como un “micrófono” del estado del océano, permitiendo detectar cambios en las poblaciones, rutas migratorias y el bienestar general del ecosistema. Cuanto más se sabe sobre estas vocalizaciones, más se pueden mitigar riesgos como colisiones con embarcaciones.
La amenaza del ruido marino es una cuestión que demanda atención inmediata. Proteger la comunicación esencial entre las ballenas no solo es crucial para estas especies, sino también para la salud de los ecosistemas oceánicos en su conjunto, garantizando la diversidad y la continuidad de los patrones culturales entre generaciones de estos mamíferos marinos.