Investigadores de Bariloche crean material que aprende a reconocer señales
Un equipo del CONICET y CNEA en Bariloche ha desarrollado un material innovador que puede almacenar información y operar con la humedad como guía. Este avance tiene el potencial de revolucionar el campo de la computación al crear sistemas más eficientes en el uso energético.

Investigadores del CONICET y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en Bariloche han logrado un innovador avance en el desarrollo de un material que puede aprender a reconocer señales y almacenar información. Este descubrimiento surge del estudio de una red microscópica que utiliza la humedad del aire como un 'lubricante' para facilitar su funcionamiento, abriendo la puerta a futuros desarrollos en computación.
El equipo, conformado por científicos del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología, el Instituto Balseiro, y la Universidad Nacional de San Martín, ha demostrado que este nuevo material podría reemplazar chips convencionales, permitiendo así la creación de computadoras que consumen menos energía. Según el Dr. Eduardo Martínez, uno de los investigadores, este dispositivo marca un hito en el progreso de la tecnología, aunque aún no opera de manera autónoma.
El enfoque del equipo se basa en la estructura del cerebro humano, donde el procesamiento y almacenamiento de información ocurre en el mismo lugar, lo que minimiza el gasto energético. Actualmente, las computadoras separan estos procesos, lo que genera un alto consumo energético debido al movimiento constante de datos entre la memoria y el procesador. La investigación, publicada en la revista *Advanced Functional Materials*, busca replicar la eficiencia que ofrece el cerebro en el procesamiento y almacenamiento de datos mediante un material que imite ciertas funciones neuronales.
Para la creación de este material, los científicos fabricaron una red tridimensional compuesta de nanohilos de plata incrustados en un polímero llamado polivinilpirrolidona. Este polímero es capaz de absorber agua, actuando como una esponja que facilita el movimiento de los iones de plata dentro de la red. Los investigadores experimentaron con dispositivos que incorporan múltiples electrodos, midiendo el comportamiento del material bajo diferentes niveles de humedad.
Los resultados muestran que, al aumentar la humedad relativa, la película del material se expande y se logra un movimiento más eficiente de los iones, reduciendo el voltaje requerido para su activación. Esta capacidad de adaptación no solo es prometedora para la computación en general, sino que también refuerza la idea del avance hacia lo que se conoce como "computación neuromórfica", un área que busca desarrollar sistemas que imiten las redes neuronales biológicas para optimizar el uso de energía.
Este desarrollo en Bariloche no solo destaca el potencial científico de la región, sino que también pone a la vanguardia a los investigadores argentinos en el competitivo campo de la tecnología, donde la innovación en materiales puede cambiar la forma en la que interactuamos con la información y los dispositivos en un futuro cercano. A medida que avancen estas investigaciones, los próximos pasos incluirán refinar el funcionamiento de este material y explorar su implementación en sistemas computacionales más complejos.