Investigan a un plomero de Nueva York por altos ingresos y posibles irregularidades
Un supervisor de la Autoridad de Vivienda de Nueva York suma una investigación por haber cobrado exorbitantes horas extras en 2025, alcanzando un ingreso superior al del alcalde.
Jakub Markowski, un supervisor de plomería de la Autoridad de Vivienda de la Ciudad de Nueva York, se encuentra en el centro de una investigación tras haber acumulado ingresos por 465.000 dólares en 2025. De esta suma, 2.560 correspondieron a horas extras, lo que lo llevó a cobrar más que el propio alcalde y varios jefes de la administración pública. La situación ha generado preocupación en el Departamento de Edificios, que está verificando si las prácticas laborales de Markowski violaron normas de seguridad.
La investigación se inicia en un contexto donde la Autoridad de Vivienda, que alberga a casi 300.000 residentes en más de 240 complejos públicos, enfrenta serios problemas de infraestructura y condiciones laborales. Los registros muestran que durante el mismo periodo de su notable acumulación de horas extras, Markowski dirigía dos empresas privadas de fontanería, involucrándose en más de 70 proyectos en áreas de alto valor como Brooklyn Heights y el Upper East Side de Manhattan.
Markowski había obtenido en 2019 una exención para combinar su trabajo público y privado, permitiéndole operar sus empresas mientras ocupaba su cargo en la Administración Pública. Sin embargo, tras su ascenso a un puesto de supervisión en 2024, no solicitó la nueva autorización obligatoria para continuar dicha combinación. Esto ha sido uno de los puntos críticos de la revisión en curso.
La Fundación de Fontanería de Nueva York también ha levantado voces de alarma sobre las "condiciones laborales cuestionables" de Markowski. La preocupación no solo se centra en el salario que recibe, sino también en la supervisión de las tareas que son cruciales para la seguridad, dado que involucran trabajos que pueden incluir instalaciones de gas, afectando a la seguridad de los residentes.
A su vez, la creciente acumulación de horas extras por parte de trabajadores de la Autoridad de Vivienda puede atribuirse a la crisis estructural que atraviesa el organismo, el cual estima que necesita miles de millones de dólares para mejoras y reparaciones en sus edificios, muchos de los cuales están en condiciones críticas. Esto sugiere que la presión sobre los empleados para realizar trabajos en un entorno deteriorado podría estar contribuyendo a la moderación de la oferta laboral en el sector.
Mientras el caso de Markowski continúa bajo el microscopio de las autoridades, resalta la necesidad de un control más riguroso en la intersección de funciones públicas y privadas, especialmente en un sector tan sensible como la vivienda pública. Tanto la población afectada como los trabajadores corren el riesgo de quedar desprotegidos sin una supervisión adecuada que priorice la seguridad y bienestar de todos los involucrados.
Lo que sigue en este caso dependerá de las conclusiones de la investigación, que podría dar lugar a cambios en las regulaciones sobre la relación entre trabajos públicos y privados en Nueva York y redefinir la forma en que se manejan estas situaciones críticas en el ámbito laboral.