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Juan Andrés de la Torre: un maestro de la soguería en Chos Malal

Juan Andrés de la Torre, un referente en la soguería de Chos Malal, comenzó su pasión por el trenzado a los cinco años. Hoy, a sus 38 años, enseña a nuevas generaciones mientras convierte el cuero en distintas obras útiles y artísticas.

Por Martina Sehmsdorf5 min de lectura
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Juan Andrés de la Torre: un maestro de la soguería en Chos Malal

A los cinco años, Juan Andrés de la Torre descubrió su pasión por el trenzado bajo la enseñanza de su abuela. Sin antecedentes familiares en la soguería, desarrolló su carrera de manera autodidacta, combinando práctica y experimentación hasta convertirse en un referente local en Chos Malal. A sus 38 años, su dedicación ha evolucionado desde un pasatiempo a un oficio que trasciende generaciones.

El proceso de elaboración de productos de soguería, que comprende riendas, bozales y cintos, exige no solo destreza, sino también una considerable paciencia, ya que cada pieza debe ser tratada con precaución. La experiencia de Juan incluye numerosas pruebas, errores y aprendizajes. Reconoce que la falta de un maestro lo llevó a agudizar su capacidad de observación y adaptación, lo que consideraba fundamental para el progreso en su arte.

En Chos Malal, la planificación es un componente esencial en la producción de soguería, dado el clima seco y poco lluvioso de la región. Utiliza el cuero crudo de vaca y el cuero de potro para costuras, condiciones que afectan el proceso. La época fría se utiliza para preparar la materia prima, mientras que en primavera y otoño se dedica al trenzado, ajustándose a las características del material y el clima.

El trabajo de Juan no solo da respuesta a las necesidades cotidianas del campo, sino que también ofrece productos atractivos para un mercado más urbano, como carteras y manijas para termos. A través de sus creaciones, busca mantener viva la tradición de la soguería en su región.

Por otro lado, Juan Andrés también se siente comprometido con la enseñanza, transmitiendo sus conocimientos a nuevas generaciones para asegurar que este arte no desaparezca. En su visión, el verdadero espíritu del trabajo artesanal radica en compartir habilidades y dar valor a las prácticas tradicionales.

El esfuerzo de Juan, basado en la pasión y el compromiso, pone de manifiesto la importancia de preservar las tradiciones artesanales en la Patagonia. Su historia es un ejemplo de cómo los intereses personales pueden desarrollarse y convertirse en un legado cultural.

A medida que avanza su carrera, Juan sigue desafiando las nociones preconcebidas sobre la dificultad de las artesanías y promueve la idea de que la soguería puede ser un camino viable y lleno de satisfacción personal.

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