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Juan Antonio, el piloto de 77 años que desafía la regularidad automovilística

Juan Antonio, residente en San Martín de los Andes, ha recorrido 7.000 kilómetros junto a su sobrino en el Gran Premio Argentino de Regularidad. A los 77 años, continúa compitiendo y compartiendo su pasión por los autos clásicos, especialmente su querida Renault Coupé Fuego.

Por Walter Rodriguez4 min de lectura
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Juan Antonio, el piloto de 77 años que desafía la regularidad automovilística

Juan Antonio, un apasionado de los automóviles clásicos, a sus 77 años, ha demostrado que la edad no es impedimento para seguir soñando y compitiendo. Reside en San Martín de los Andes, Neuquén, y recientemente completó el Gran Premio Argentino de Regularidad con su Renault Coupé Fuego roja de 41 años, una experiencia que culminó en un emotivo abrazo junto a su sobrino Yago al finalizar la carrera.

La trayectoria de Juan en el mundo del automovilismo de regularidad comenzó por curiosidad, ya que inicialmente investigó y se preparó para entender el funcionamiento de estas pruebas. Su acercamiento a la competencia se consolidó tras conocer a Luis María Flores Fuentes, presidente del CAACEP, con quien comenzó a organizar eventos automovilísticos que lo llevaron a participar en diversas carreras. La pasión por la regularidad lo ha llevado a recorrer extensos caminos de Argentina y Chile.

A lo largo de su carrera, Juan ha incorporado diferentes vehículos a su colección, que hoy comparte con su sobrino. Juntos, poseen ocho autos clásicos, incluyendo BMW y Toyota, y, con dedicación, mantienen estos vehículos en un galpón equipado para su cuidado. La Renault Fuego no solo representa una pieza importante de su colección, sino que también guarda un fuerte componente emocional, enlazando su historia con las hazañas de uno de sus ídolos, Juan María Traverso.

La búsqueda de la Renault Coupé Fuego fue un capítulo especial en su vida. Durante un viaje a Buenos Aires, Juan encontró el auto en un taller mecánico y decidió adquirirlo, dado su estado de conservación y su relevancia en la historia del automovilismo argentino. Desde entonces, se ha convertido en inseparable de sus aventuras en la pista.

"Mientras esté bien de salud, voy a seguir corriendo", afirma con determinación, reafirmando su compromiso con la actividad que ha marcado tanto su vida personal como su relación con la familia. Este espíritu de perseverancia es un testimonio de cómo el automovilismo clásico puede unir generaciones y generar momentos inolvidables entre los participantes.

Juan Antonio es un ejemplo de que la pasión por los autos y la competencia no tienen límite de edad, y su historia inspira a muchos a seguir persiguiendo sus sueños sin importar las circunstancias. A medida que continua compitiendo, deja una huella en el automovilismo patagónico y en las memorias compartidas con quienes lo acompañan en cada carrera.

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