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Jubilado se encadena en protesta por atención médica de su esposa

Carlos Martínez, un jubilado, se ha encadenado en la puerta de la obra social de las Fuerzas Armadas en Rosario, exigiendo atención médica para su esposa, quien necesita un tratamiento oncológico. La cancelación de servicios por deudas con clínicas y hospitales afecta gravemente su salud.

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Jubilado se encadena en protesta por atención médica de su esposa

Carlos Martínez, un suboficial retirado que ha dedicado más de cinco décadas al servicio, tomó la drástica decisión de encadenarse en la puerta de la sede de su obra social, el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (Iosfa) en Rosario. Su protesta tiene como objetivo visibilizar la crítica situación en la que se encuentra su esposa Andrea, quien aguarda por un tratamiento oncológico que le ha sido negado debido a un conflicto entre la obra social y las clínicas que prestan atención médica a sus afiliados.

Desde el 9 de julio, la Asociación de Clínicas Sanatorios y Hospitales Privados de Rosario suspendió los servicios a los afiliados del Iosfa, acumulando una deuda que supera los 1.100 millones de pesos. Esta medida ha repercutido drásticamente en la atención de numerosos pacientes, entre ellos Andrea, cuyo tratamiento para el cáncer de mama fue interrumpido justo cuando estaba preparada para ser operada el 23 de julio, lo que ha generado un profundo malestar y preocupación en la pareja.

Martínez intentó comunicarse y buscar una solución a la situación, hablando con el delegado de la obra social, quien envió solicitudes a la Asociación de Clínicas para que hicieran una excepción en el caso de su esposa. Sin embargo, las gestiones no obtuvieron el resultado esperado y, al no recibir ninguna respuesta, el jubilado decidió encadenarse como forma de protesta.

En su manifestación, el exsuboficial expresó su malestar y urgencia sobre la situación. Aunque recibió la recomendación de que su esposa fuera operada en el Hospital Militar de Buenos Aires, argumentó que este recurso no debería ser necesario, ya que los problemas con la obra social deben resolverse. "Si me voy a Buenos Aires, todo el país va a ir para allá porque están cortando en todos lados", advirtió, haciendo hincapié en el riesgo de congestionar el sistema de salud en la capital, algo que podría desviar la atención del verdadero problema que es la falta de funcionamiento de Iosfa.

Esta situación no solo afecta a la familia Martínez, sino que se enmarca en un contexto más amplio en el que muchos beneficiarios de la obra social enfrentan limitaciones severas en sus tratamientos médicos. Con un claro sentido de desamparo, Carlos resaltó que ha aportado a esta obra social durante años y que merecen un servicio acorde a sus necesidades y contribuciones. Su encadenamiento ha captado la atención no solo de familiares y amigos, sino también de los medios locales, generando un eco en la comunidad que podría llevar a una mayor presión para que se resuelva este conflicto sanitario.

El futuro inmediato de esta situación dependerá de la respuesta tanto de las autoridades de la obra social como de las clínicas involucradas, que deberán abordar esta crisis para garantizar el acceso a la salud de sus afiliados. Mientras tanto, Carlos Martínez continua su lucha, esperando que su reclamo no solo beneficie a su esposa, sino que también ayude a otros en situaciones similares.

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