Jubilados de Comodoro Rivadavia piden por el recorte de personal en el PAMI
Jubilados de Comodoro Rivadavia presentaron un petitorio a las autoridades del PAMI y a legisladores, alertando sobre la reducción de personal en las sedes locales. Esta situación compromete la atención de más de 31 mil afiliados en la región, además de cuestionar la posible implementación de un nuevo sistema sin consulta previa.

Representantes de jubilados de Comodoro Rivadavia formalizaron un petitorio a la interventora del PAMI, Vanessa Nievas, así como a las intendencias y concejos deliberantes de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly. En el documento, también se solicitó la intervención de legisladores provinciales y nacionales debido al alarmante recorte de personal en las sedes del PAMI en la zona. Esta disminución afecta directamente a la atención de afiliados, incluidos excombatientes de Malvinas.
Los jubilados advierten que el número de empleados en el PAMI se reduce drásticamente: de 80 trabajadores, solo quedarán 20 para atender a 31 mil personas. Esta reducción es calificada como "gravísima" por los representantes, quienes sostienen que afectará la calidad de los servicios y la agilidad en las prestaciones médicas y sociales que reciben los afiliados.
Otro aspecto crítico del reclamo es la oposición a la implementación del sistema ProSATE en la región sur de Chubut. Los jubilados expresaron su preocupación ante el respaldo a esta nueva metodología sin haber sido consultados previamente. Argumentan que la falta de diálogo pone en riesgo la atención directa que hasta ahora reciben del PAMI.
El petitorio subraya la importancia de fortalecer la plantilla de personal y resalta que la atención personalizada es fundamental en un lugar donde los afiliados dependen en gran medida de estos servicios. La situación en el PAMI se suma a un contexto más amplio de reclamos por la mejora en servicios de seguridad social en la Patagonia, donde las poblaciones vulnerables enfrentan desafíos adicionales.
La respuesta de las autoridades aún se espera, mientras los jubilados se organizan para hacer oír su voz y asegurar que sus demandas no sean ignoradas en los pasillos legislativos y gubernamentales. El impacto de estos recortes se siente no solo en la atención diaria, sino también en la confianza depositada en menciones institucionales como el PAMI.