Juicio a odontólogo por abuso tras clase de ESI en San Martín de los Andes
Un juicio en San Martín de los Andes resultó en la condena de un odontólogo por abuso sexual, gracias a la revelación de una niña tras una clase de Educación Sexual Integral. La investigación, que estuvo a punto de archivarse, fue sostenida por la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes.

En San Martín de los Andes, una niña de 9 años logró identificar y denunciar un abuso sexual sufrido durante una consulta odontológica, esto tras una clase de Educación Sexual Integral que le permitió reconocer la situación como un acto de abuso. Este acontecimiento llevó a un proceso de investigación que duró casi dos años, culminando en un juicio donde el odontólogo acusado fue declarado penalmente responsable por abuso sexual simple. La sentencia fue dictada el 5 de julio de 2026, aunque aún no es firme y puede ser apelada.
El caso inició durante el invierno de 2024 después del relato de la menor, que desencadenó la investigación. Al principio, la Fiscalía había solicitado el sobreseimiento del imputado, lo que habría dejado el caso en el limbo judicial. Sin embargo, la intervención de la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes (DNNyA) fue crucial, ya que decidió continuar con la acusación. Esto evidenció la voluntad de la institución de defender los derechos de la víctima y garantizar el debido proceso.
El proceso judicial tomó un giro inesperado en noviembre de 2025, cuando la Fiscalía, en una audiencia de control, intentó cerrar el caso. La DNNyA se opuso decididamente, argumentando que era necesario profundizar la investigación, lo que resultó en la aceptación de una prórroga para continuar con el caso. Si bien el juez en un momento rechazó el pedido de la DNNyA para extender la investigación, la interesante decisión de esta entidad de presentar su propia acusación permitió que el proceso judicial se reactivara.
El juicio se llevó a cabo los días 24 y 25 de junio de 2026, y uno de los elementos más significativos durante el mismo fue el testimonio de la niña en Cámara Gesell, que fue considerado por el juez como una prueba fundamental. Esta modalidad permite que el testimonio de menores se recolecte de una manera que busca proteger su bienestar emocional y psicológico, lo cual es especialmente relevante en casos de abuso sexual.
La repercusión de este caso es notable en el contexto de la Patagonia, donde la educación sexual y el acompañamiento a niñas y niños en situaciones de vulnerabilidad constituyen temas de gran urgencia. La intervención activa de la DNNyA en este caso sienta un precedente en la defensa de los derechos de los menores frente a posibles desintereses de la justicia penal.