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Juicio por delitos de lesa humanidad: el presidente del TOF de Neuquén brinda su opinión

Al finalizar el juicio por delitos de lesa humanidad conocido como "Escuelita", el presidente del Tribunal Oral Federal de Neuquén, Alejandro Cabral, reflexionó sobre las sentencias y su importancia en la búsqueda de justicia. Las críticas y las diferencias en los fundamentos de los jueces fueron parte de su análisis posterior a la condena.

Por Shirley Herreros4 min de lectura
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Juicio por delitos de lesa humanidad: el presidente del TOF de Neuquén brinda su opinión

El juez Alejandro Cabral, quien presidió el juicio por delitos de lesa humanidad denominado "Escuelita", ofreció declaraciones tras anunciar las condenas impuestas. Este proceso judicial se desarrolló entre marzo y agosto de 2026, abarcando graves violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la última dictadura militar en Argentina.

Cabral explicó que en el veredicto, que contenía dieciséis puntos, se lograron siete condenas con un fallo mayoritario entre dos de los tres vocales del tribunal. Además, destacó que no todas las decisiones en un cuerpo colegiado son unánimes, dado que cada juez puede tener distintas interpretaciones sobre la prueba presentada durante las audiencias.

Uno de los aspectos controversiales del juicio fue la decisión sobre la no condena del gendarme Miguel Cil, que, a juicio de Cabral, era importante dejar claro por el derecho a la verdad y el deseo de los familiares de entender la historia de manera completa. Esta postura fue compartida por el juez Alejandro Silva, lo que evidencia la complejidad y las sensibilidades alrededor de los juicios por crímenes de lesa humanidad.

En cuanto a las implicaciones para las víctimas infantiles de las atrocidades cometidas en ese contexto, la fiscalía había solicitado medidas especiales. Sin embargo, el tribunal delegó estas evaluaciones a la fiscalía federal, argumentando que son temas relevantes que deben ser abordados con la rigurosidad adecuada.

El juicio se extendió durante cinco meses, tiempo en el cual, según el presidente del tribunal, se actuó con normalidad, gracias a la experiencia previa del personal involucrado en este tipo de causas. Cabral enfatizó la relevancia de estos juicios en el reconocimiento del derecho a la verdad, un pilar fundamental para la reconstrucción de la memoria histórica.

Cabral también respondió a las críticas hacia el tribunal, incluida una descalificación por parte de Jorge Di Pasquale, quien había calificado el proceso como una "comisión especial". Al respecto, Cabral reafirmó su integridad como juez y su compromiso con la justicia, subrayando que existen diversas opiniones sobre el contexto de esos hechos atroces, pero que su labor está basada en el respeto a la ley y la debida justicia.

Este juicio marca un capítulo más en la lucha de la sociedad argentina por alcanzar justicia plena y verdad respecto a las violaciones de derechos humanos ocurridas en el pasado reciente, reflejando el compromiso de los tribunales en abordar estos temas con la seriedad que requieren.

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