Juicio por transfemicidio de Azul Semeñenko avanza en Neuquén
El juicio por el transfemicidio de Azul Semeñenko avanza en Neuquén, con testimonios sobre su vida y la situación del colectivo trans. La próxima semana se presentarán los alegatos finales antes de la deliberación del jurado.

El juicio por jurados que investiga el transfemicidio de Azul Semeñenko en Neuquén, donde Roberto Daniel Sánchez es el único acusado, ha entrado en su fase decisiva con la finalización de la etapa probatoria. El juez Luciano Hermosilla modera el debate, y se espera que la próxima semana las partes presenten sus alegatos finales antes de que el jurado delibere.
Durante la audiencia, la querella, representada por tres abogados, presentó testimonios centrados en la vida cotidiana de Azul, quien trabajaba en el Centro de Atención. La compañera de trabajo, Lorena Covati, la describió como una persona responsable en su trabajo y comentó que se dedicaba al trabajo sexual por necesidad económica. Un testigo cercano, Carlos González, corroboró la situación de Azul, resaltando que buscaba ingresos adicionales durante los fines de semana debido a que su salario no era suficiente.
Además de estos testimonios, Belén Correa, fundadora de la Asociación de Travestis de Argentina, aportó un análisis sobre la discriminación sistémica que enfrenta el colectivo trans, subrayando un patrón de violencia ejercida por personas que consumen trabajo sexual. Ella enfatizó la deshumanización que sufren estas personas y cómo esto influye en situaciones de violencia, como la que desencadenó en el caso de Azul.
Por parte de la defensa, se presentaron testimonios de testigos que solicitaron mantenerse en el anonimato, algunos de los cuales aportaron versiones contradictorias respecto a la personalidad de la víctima. Una vecina expresó tener miedo de Azul, aunque su visión se limitaba a recuerdos de hace 15 años, lo que generó cuestionamientos sobre la veracidad de su relato durante el contrainterrogatorio del fiscal.
Dos trabajadoras sexuales también testificaron, revelando experiencias violentas con el acusado y destacando el carácter de Azul como una persona amable y tranquila. Una de ellas recordó cómo Sánchez la contrató y pidió que no hicieran ruido para evitar alertar a su hija. Ambas testigos afirmaron haber consumido drogas en ese entorno, lo que complica la percepción de su relato, aunque coincidieron en resaltar la bondad de Azul.
Finalmente, se presentaron testimonios de amigos y familiares del acusado, quienes intentaron ofrecer un perfil familiar que contrarrestara la imagen del agresor. Este caso no solo acapara la atención por el crimen en sí, sino que también plantea un análisis más amplio sobre la situación del colectivo trans en la región y la violencia que enfrentan a diario.