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Justicia ordena medidas de protección para mujer en conflicto de pareja

Un Juzgado de Paz en la zona Andina de Río Negro ha dictado medidas de protección para una mujer que denunció a su expareja por revisar su celular y enviar información sensible a su jefe. Este episodio es parte de un patrón más amplio de control y agresión por parte del hombre, a pesar de su separación desde hace cuatro años.

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Justicia ordena medidas de protección para mujer en conflicto de pareja

Recientemente, un Juzgado de Paz ubicado en la zona Andina de Río Negro otorgó medidas de protección a una joven que denunció a su expareja por los actos de control y agresión que sufrió. En una visita del hombre a la vivienda de la mujer, este revisó su teléfono celular, tomó capturas de pantalla de su contenido y las envió a su empleador. Este suceso se enmarca en una serie de comportamientos invasivos y controladores que la mujer aseguró haber padecido desde el inicio de la relación, que estuvo marcada por episodios de violencia física.

La denunciante, que comparte la crianza de un hijo con su expareja, describió que, a pesar de su separación, que ocurrió hace aproximadamente cuatro años, el hombre continuaba interfiriendo en su vida personal. Señaló que él cuestionaba sus actividades, hacia dónde iba, con quién se encontraba y hasta lo que vestía. Según su relato, este control se intensificaba en los momentos en que el padre estaba con el niño, ya que comenzaba a llamarla insistentemente para indagar sobre su paradero.

Durante una audiencia judicial, la mujer amplió su testimonio y dejó claro que no se oponía a que su hijo mantuviera una relación con su padre, pero sí solicitó que se establecieran medidas que evitaran el contacto directo entre ellos. En este sentido, mencionó que los acuerdos sobre el cuidado del niño se habían mantenido de forma verbal, sin la formalización necesaria que garantizara una comunicación adecuada entre los padres.

Por su parte, el hombre respondió a estas acusaciones afirmando que el conflicto se originó cuando intentó retirar a su hijo, pero se le impidió hacerlo, argumentando que existía una prohibición judicial. Este desencuentro derivó en una discusión que incluyó forcejeos, según su versión. Además, expuso que había acudido a la Comisaría para dejar constancia de los eventos ocurridos y que se sentía sorprendido por la denuncia, dado que consideraba que mantenía una relación cordial con la madre de su hijo.

El juez encargado del caso, luego de examinar las declaraciones de ambas partes, resolvió que había elementos suficientes para instaurar una medida cautelar urgente. En su dictamen, el magistrado subrayó la falta de una organización clara para el cuidado del niño, enfatizando que la ausencia de un régimen de comunicación formal hacía necesaria su intervención para proteger el bienestar de la mujer y del niño.

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