Keiko Fujimori anuncia aumento del salario mínimo a S/1.300 en Perú
Durante su primer mensaje a la Nación como nueva presidenta de Perú, Keiko Fujimori anunció un aumento del salario mínimo a S/1.300. Esta medida busca mejorar los ingresos de los trabajadores y se complementará con un bono compensatorio para micro y pequeñas empresas.

Keiko Fujimori asumió oficialmente la presidencia del Perú para el período 2026-2031 y, en su primer mensaje a la Nación, anunció una serie de medidas económicas, destacando un incremento del salario mínimo a S/1.300 (aproximadamente US$ 381,79). Este anuncio se produce tras tres intentos fallidos de llegar a la presidencia en elecciones anteriores. Fujimori intentará fomentar el crecimiento económico y mejorar la calidad de vida de los trabajadores a través de esta medida.
La propuesta de aumentar el salario mínimo, que actualmente se encuentra en S/1.130 (USD 331,86), llega en un contexto de creciente inflación y presión por parte de sindicatos como la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), que había solicitado un aumento en el salario mínimo y pensiones. La CGTP considera que esta medida es fundamental para hacer frente al alza del costo de vida.
El aumento del salario mínimo será acompañado de un bono compensatorio destinado a micro y pequeñas empresas, destacando la intención del gobierno de no sobrecargar a estos sectores. Este enfoque busca ayudar a las pequeñas empresas a adaptarse a los nuevos costos laborales y a fomentar la incorporación de trabajadores a la formalidad, evitando así que la medida tenga un efecto negativo en el empleo formal.
A pesar de su promesa, Fujimori ya había criticado en el pasado el aumento del salario mínimo, argumentando que podría poner en riesgo la formalidad empresarial. No obstante, su nueva estrategia parece estar orientada a equilibrar el bienestar de los trabajadores sin desestabilizar el sector productivo.
El monto de S/1.300 anunciado por Fujimori enfrentará el desafío de ser implementado en un contexto económico complejo, donde la recuperación tras la pandemia ha sido desigual y muchas micro y pequeñas empresas continúan lidiando con restricciones financieras. Proyectos como este pueden servir para revitalizar el consumo interno, pero también dependerán de la capacidad de las empresas para adaptarse a este nuevo régimen salarial.
El gobierno de Fujimori enfrenta, así, la tarea de no solo implementar un nuevo salario mínimo, sino también asegurar que este cambio contribuya a la sostenibilidad de las empresas y al crecimiento del mercado laboral formal. Queda por determinar la fecha de implementación del nuevo salario mínimo y cómo se articularán las ayudas a las microempresas para garantizar que este incremento no genere una carga financiera insostenible.
A medida que el gobierno avanza en la implementación de sus políticas económicas, se espera que la respuesta de la población y del sector empresarial juegue un papel crucial en la efectividad de estas medidas, así como en la estabilidad económica general del país. Este anuncio representa un primer paso significativo en la gestión de Fujimori, pero también sienta las bases para futuros debates sobre economía y empleo en Perú.