La Biblioteca Lucía Epullán: un refugio comunitario en Villa Obrera
La Biblioteca Popular Lucía Epullán en Villa Obrera conmemora su trayectoria desde su inicio en un garage hasta convertirse en un centro cultural. Enfrenta desafíos actuales debido a recortes presupuestarios y digitalización, pero sigue siendo un espacio clave para la comunidad.

El 23 de septiembre se celebra el Día de las Bibliotecas Populares, y la Biblioteca Lucía Epullán en Villa Obrera se destaca por su larga trayectoria y compromiso con la comunidad. Inaugurada el 22 de noviembre de 2003, inicialmente funcionaba en un garage y hoy cuenta con más de 16.000 libros, un espacio de lectura, programas de apoyo escolar y diversos talleres culturales.
David Zúñiga, bibliotecario y trabajador social, se ha convertido en una figura clave del establecimiento, trabajando allí desde hace dos años y contribuyendo a la historia fundacional del lugar. En tiempos de crisis, especialmente durante los años 2000-2001, la biblioteca se erigió como un apoyo vital para los vecinos, quienes requerían un espacio para la lectura y el aprendizaje, considerando la alta concentración de familias en la zona.
La fundación Don Fernando proporcionó el primer espacio para la biblioteca, donde la comunidad comenzó a reunir materiales y apoyo. A medida que creció la demanda y las necesidades, el municipio cedió un terreno en la esquina de Alem y Piedra Buena para construir la infraestructura actual. Desde 2008 hasta 2019, la biblioteca fue ampliándose en fases gracias a la colaboración de diversas organizaciones y financiamiento estatal, logrando consolidarse como un centro cultural de referencia en la región.
Además de ser un espacio de lectura, la biblioteca ha jugado un rol crucial en programas de microfinanzas. Formó parte del Banco Popular de la Buena Fe, un programa de la Pastoral Social que busca brindar microcréditos a personas en situación de vulnerabilidad, replicando exitosamente modelos de financiamiento inclusivo.
En la actualidad, la Biblioteca Lucía Epullán enfrenta el desafío de adaptarse a un contexto de recortes presupuestarios y una creciente digitalización. Sin embargo, sigue siendo un lugar fundamental para el desarrollo cultural y educativo de los habitantes de Villa Obrera, mostrando su resistencia y flexibilidad frente a las adversidades.
A medida que avanza la comunidad, se vislumbra un futuro en el que la biblioteca continúa evolucionando y adaptándose a las nuevas exigencias, siempre con el compromiso de ser un espacio inclusivo y de oportunidades para todos sus visitantes.