La brecha gris: exclusión digital de adultos mayores en la era tecnológica
Un informe destaca la creciente desconexión digital de adultos de 55 a 65 años y mayores, en un mundo donde las competencias digitales son clave.

El impacto de la tecnología en la vida cotidiana se vuelve cada vez más evidente, sin embargo, un sector de la población, específicamente los adultos entre 55 y 65 años, se enfrenta a desafíos significativos. Este fenómeno ha sido calificado como la "brecha gris", un término acuñado por Peter Millward en 2003, que pone de relieve cómo este grupo etario se encuentra excluido del acceso efectivo a herramientas digitales.
Acorde a un reciente estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se ha evidenciado que aproximadamente el 29% de los adultos en este grupo etario (55-65 años) no posee las competencias digitales suficientes en clave de lectura, matemáticas y resolución de problemas adaptativos. A medida que se aumenta el rango de edad, esta carencia se torna más pronunciada, identificando que solo uno de cada diez puede realizar tareas complejas en entornos tecnológicos, en comparación con el 42% de los más jóvenes.
Esta tendencia revela una especial atención hacia el aprendizaje digital en la tercera edad, un aspecto fundamental en una economía que se caracteriza por sus oportunidades en el mercado de los mayores, conocido como la "economía plateada". En América Latina, donde el envejecimiento de la población se está produciendo a un ritmo acelerado, la capacidad de desarrollar competencias digitales se transforma en una clave crucial no solo para la mejora de la calidad de vida, sino también para su inclusión en el mundo laboral y social.
El informe destaca que muchos adultos mayores aún carecen de experiencia con computadoras y tecnologías de la información, lo cual está generando barreras para su integración. En el ámbito local, esta situación podría verse reflejada en el mercado de trabajo de la Patagonia, donde sectores económicos tradicionales conviven con demandas que requieren usabilidad de tecnologías. Por lo tanto, la falta de herramientas digitales puede poner en riesgo a una parte importante de la población en un contexto donde la productividad y la competitividad dependen de estas habilidades.
A medida que más adultos mayores se familiaricen con la tecnología, se abrirán nuevas puertas hacia el desarrollo personal y profesional. Desde capacitaciones hasta programas de inclusión, es esencial que se trabaje en conjunto entre sectores públicos y privados para promover oportunidades que permitan superar esta brecha. En este sentido, se vuelve imprescindible redoblar esfuerzos para brindar las herramientas necesarias y fomentar la alfabetización digital en todos los ámbitos de la vida.
Como conclusión, es evidente que abordar la brecha gris es crucial para garantizar que los adultos mayores puedan participar de manera plena en la sociedad actual, aprovechando las ventajas que la tecnología puede ofrecer. Las políticas públicas y las iniciativas comunitarias tendrán un papel fundamental para hacer frente a este desafío y brindar un futuro más igualitario para todos.