La casa de Ricardo Barreda: destino y transformación tras su cuádruple femicidio
El estreno de una película sobre Ricardo Barreda reabre el debate sobre la casa donde cometió el cuádruple femicidio. Después de años de abandono y litigios, el inmueble es ahora un centro de memoria activa.

El reciente estreno de una película en Prime Video sobre la vida del odontólogo Ricardo Barreda ha reavivado el interés y la discusión sobre el destino de la casa en La Plata, donde en 1992 cometió un cuádruple femicidio al asesinar a su esposa, sus dos hijas y su suegra. Desde entonces, la propiedad había permanecido vacía, atrapada entre batallas judiciales y la historia trágica que la rodea.
A lo largo de los años, Barreda intentó mantener derechos sobre el inmueble, pese a las evidencias de su culpabilidad. Sin embargo, la justicia determinó que no podía heredar los bienes de sus víctimas, dado que se lo consideró indigno. A lo largo de los años, el edificio fue testigo del paso del tiempo, con un exterior deteriorado y mensajes de graffiti que hablaban del abandono y el horror que había vivido en su interior. Muebles y pertenencias aún permanecían allí, junto a dos vehículos vinculados a Barreda, un DKW y un Ford Falcon verde, símbolo de aquel trágico día.
En 2012, tras cumplir 20 años del crimen, la Legislatura de la provincia de Buenos Aires sancionó la Ley 14.431, que habilitó la expropiación de la vivienda con el objetivo de convertirla en un espacio dedicado a la memoria y la prevención de las violencias por razones de género. Esta decisión marcó un cambio significativo, aunque los trámites necesarios para la expropiación y las discusiones sobre indemnizaciones prolongaron la situación durante casi una década.
Finalmente, en octubre de 2021, el inmueble se convirtió oficialmente en propiedad del Estado argentino tras el proceso de expropiación. El 15 de noviembre de 2022, a 30 años de los horribles crímenes, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires inauguró la propiedad como "Centro de Memoria Activa Femi", marcando un paso hacia la transformación del recuerdo de los delitos en un espacio para la reflexión y la concientización sobre la violencia de género.
Este cambio de uso del espacio, más que un mero ciclo administrativo, representa un reconocimiento de la tragedia que allí ocurrió y una oportunidad para la sociedad de abordar problemáticas relacionadas con la violencia y la memoria histórica. La evolución de la casa muestra cómo un lugar marcado por el dolor puede transitar hacia un destino que honre a las víctimas y concientice a las futuras generaciones sobre la importancia de la prevención de la violencia de género.
A medida que el nuevo espacio se establece, se espera que su impacto resuene en la comunidad y sirva como un recordatorio de que, a través de la memoria activa, se pueden generar cambios significativos en la sociedad.