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La Casita de Viedma incorpora un microinvernadero para jóvenes

La Casita de Viedma ha implementado un microinvernadero para que los jóvenes aprendan sobre la producción de hortalizas. Esta iniciativa busca combinar educación, recreación y participación activa en el cultivo de alimentos.

Por Auribel Zuarce3 min de lectura
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La Casita de Viedma incorpora un microinvernadero para jóvenes

La Casita de Viedma ha presentado un microinvernadero destinado a fomentar la enseñanza y la producción de hortalizas en un entorno recreativo para los jóvenes. Esta propuesta fue impulsada por los cuidadores del hogar, quienes sugerieron la idea al equipo técnico del programa Invernaderos, dependiente de la Subsecretaría de Políticas Públicas para Personas con Discapacidad.

El microinvernadero ofrecerá a los jóvenes la oportunidad de involucrarse de manera práctica en todo el proceso de cultivo: desde la preparación del terreno hasta la siembra, el trasplante y la cosecha. Guadalupe Molina, integrante del programa, indicó que el objetivo es empoderar a los jóvenes para que puedan crear y mantener su propia huerta, lo que no solo les proporcionará alimentos, sino que también les enseñará valiosas habilidades relacionadas con el cultivo.

Esta iniciativa no solo se limita a la producción de alimentos, ya que también busca transformar una parte del patio de La Casita en un espacio verde donde los residentes puedan relajarse y disfrutar de la naturaleza. Según Omar Despos, cuidador del hogar, la creación de este espacio verde permitirá a los jóvenes desestresarse mientras participan en actividades productivas.

El proyecto comenzó a gestarse en reuniones entre cuidadores, donde se discutió la incorporación de actividades agrícolas como una forma de abordar el bienestar emocional y físico de los jóvenes. Federico Piergentili, coordinador de La Casita, resaltó la importancia de trabajar en conjunto con los jóvenes, promoviendo su autonomía y capacidad de decisión a través de la agricultura.

El microinvernadero representa un avance significativo en los enfoques educativos y recreativos de La Casita, fusionando el aprendizaje práctico con el desarrollo personal. Este nuevo espacio no solo será un lugar para cultivar hortalizas, sino también un entorno que propicie la socialización, el trabajo en equipo y el bienestar general de los jóvenes.

A medida que se implementa esta propuesta, se espera que los jóvenes adquieran no solo conocimientos prácticos sobre horticultura, sino también un sentido de comunidad y pertenencia que fortalecerá su desarrollo integral.

Al finalizar de esta experiencia, se prevé que los jóvenes no solo cosechen alimentos, sino también satisfacción personal y una mayor conexión con la tierra y sus beneficios.

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