La ‘China Yessenia’ escapa tras incendio en La Victoria que dejó diez muertos
Yessenia Ureta Vargas, conocida como la ‘China Yessenia’, es la principal sospechosa del incendio en La Victoria, Perú, que resultó en la muerte de diez personas. La mujer fue vista escapando mientras se realizaban las investigaciones policiales.

Yessenia Ureta Vargas, apodada como la ‘China Yessenia’, es la principal sospechosa del devastador incendio ocurrido el 22 de julio en Manzanilla, La Victoria, Perú, que provocó la muerte de diez integrantes de la familia Vílchez. Tras el siniestro, se reveló que Ureta, que había estado escondida en la casa de familiares, escapó nuevamente antes de que la policía pudiera capturarla. Las investigaciones apuntan a que el incendio fue resultado de un conflicto por el control del negocio de mototaxis en el área de Gamarra, donde Ureta presuntamente lidera una organización llamada los Vikingos de Gamarra.
Las autoridades peruanas lograron ubicar a Yessenia a través de técnicas de inteligencia y geolocalización, obteniendo imágenes de video que la muestran huyendo junto a su pareja y otros familiares. Sin embargo, su fuga se concretó mientras las fuerzas del orden estaban enfocadas en su búsqueda, lo que ha generado preocupación entre la comunidad y las autoridades.
El conflicto detrás del incendio se enmarca en una disputa entre facciones rivales por el control de las rutas de mototaxis eléctricos y la extorsión en el área, algo que se ha intensificado en los últimos años en la región. Los sobrevivientes de la familia Vílchez identifican a Ureta como la autora intelectual del incendiario ataque, dado que el mismo se desencadenó tras amenazas y enfrentamientos entre grupos, donde el vínculo de la familia Vílchez con la facción rival, La Cachina de Cercado, agrava la situación.
A raíz de este incendio trágico, las autoridades mantenían detenidos a familiares cercanos de Ureta, incluyendo a su hermana Fabiola y su pareja. Las fuerzas de seguridad continúan rastreando nuevas pistas que puedan conducir a la captura de la sospechosa, utilizando los testimonios de los familiares de las víctimas e imágenes de videovigilancia.
El caso ha generado un intenso debate sobre la violencia y la extorsión en el transporte informal en Perú. La situación resalta la necesidad de establecer medidas más efectivas para combatir estas redes delictivas que afectan la seguridad de los ciudadanos. Las autoridades han instado a la comunidad a utilizar líneas de denuncia para reportar casos de extorsión y violencia, apuntando a un esfuerzo conjunto para erradicar la criminalidad en la región.