La confianza en el gobierno de Javier Milei alcanzó su mínimo histórico en septiembre
En septiembre de 2026, la confianza en el gobierno de Javier Milei se desplomó un 5,9%, ubicándose en su nivel más bajo desde el inicio de su gestión. El interior del país mantiene un índice superior, aunque también retrocedió en comparación al mes anterior, reduciendo la brecha con el Área Metropolitana.

El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella experimentó una caída del 5,9% durante septiembre, alcanzando 1,94 puntos en una escala que va de 0 a 5. Este descenso marca el nivel mínimo de confianza en la administración de Javier Milei, comparable únicamente con los registros de septiembre de 2025 y julio de 2026. Se convierte en un nuevo golpe para la imagen del gobierno, que había mostrado un ligero repunte en agosto al subir un 6,4%.
El relevamiento, realizado entre el 1 y el 9 de septiembre, involucró a 1.000 personas en 39 localidades y mostró que el índice ha disminuido un 21,4% desde fines de 2025. Esta caída ha sido más pronunciada entre enero y mayo, aunque desde ese período, el indicador ha oscilado alrededor de los 2 puntos, con cambios que se consideran pequeños y que no superan el margen de error de la encuesta. El promedio de la gestión también se ha visto afectado, descendiendo a 2,34 puntos.
El informe revela que, a pesar de ser la región con mayor confianza, el interior del país cayó a 2,06 puntos, un 8,4% menos que en agosto. En contraposición, el Área Metropolitana, donde la Ciudad de Buenos Aires marcó 1,84 puntos y el Gran Buenos Aires se mantuvo prácticamente estable en 1,72, comienza a mostrar una reducción notable en la diferencia de confianza, que pasó de casi un 31% a cerca de un 20%.
Los cinco componentes del índice experimentaron descensos, con la preocupación por el interés general siendo la que más se sintió, cayendo un 12,3% hasta 1,50 puntos. Asimismo, la evaluación general del gobierno descendería un 9,3% hasta llegar a 1,60 puntos. Con caídas más leves, la capacidad para abordar problemas y la eficiencia también sufrieron retrocesos, ubicándose en 2,20 puntos y 1,94 puntos respectivamente. La única variable con mejor puntuación es la honestidad de los funcionarios, que alcanzó 2,45 puntos, aunque también muestra un descenso del 2,9%.
Este panorama sugiere un clima de inseguridad y desconfianza creciente hacia las decisiones del gobierno, lo que podría impactar negativamente en la gobernabilidad a corto y mediano plazo. En un país donde la opinión pública juega un rol crucial, esta caída en la confianza puede repercutir en la capacidad del presidente para llevar adelante su agenda, así como en el apoyo de los sectores políticos y sociales en los que se apoya.