La deportación de Nixon Pérez Paz y su trágica historia en Guatemala
Nixon Pérez Paz y su esposa, Glendy González, fueron encontrados asesinados en Guatemala tras ser deportados de EE. UU. Los hechos resaltan las consecuencias de las políticas migratorias.

Nixon Giovanni Pérez Paz y Glendy Marisol González de la Cruz fueron hallados sin vida el 22 de julio en San Andrés Villa Seca, Guatemala, con signos de violencia. Junto a ellos, su hija de un año alertó a los vecinos con su llanto. La pareja había sido reportada como desaparecida dos días antes. Según informes, ambos estaban atados y amordazados, lo que generó conmoción en la comunidad y un intenso operativo de investigación por parte de la Policía Nacional Civil y la fiscalía guatemalteca.
Las autoridades están indagando sobre las motivaciones detrás de este crimen, las cuales podrían estar vinculadas a la situación migratoria de la pareja. Nixon y Glendy habían retornado recientemente a Guatemala tras una deportación desde Estados Unidos. Su historia se complica por la detención de Nixon en abril de 2025 y la consiguiente separación familiar, que llevó a su esposa a buscar empleo en EE. UU. mientras él era deportado sin una orden de arresto formal, generando tensiones en sus vidas.
Nixon fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Missouri y deportado debido a antecedentes penales menores. Mientras él era separado de su familia, Glendy permaneció en EE. UU. con las tres hijas, pero optó por regresar a Guatemala por miedo a la detención y separación, a pesar de tener un caso de asilo pendiente. Este retorno tuvo un desenlace trágico, dejando a las menores huérfanas.
El hermano de Nixon, Rolando Pérez Paz, quien ahora se ocupa de sus tres sobrinas, indicó que la familia se había reunido nuevamente tras la deportación, lo que contrasta con el desenlace fatal del caso. Rolando expresó su dolor ante la situación, afirmando que las políticas migratorias contribuyeron a esta tragedia, lo que ha generado un debate sobre la seguridad y el costo humano de dichas políticas.
El caso ha desatado reacciones entre defensores de derechos humanos, quienes argumentan que la muerte de Nixon y Glendy evidencia las fallas del sistema migratorio estadounidense. Organizaciones están abogando por una revisión de estas políticas, enfatizando que el resultado de este suceso ha dejado a tres niñas en un estado de vulnerabilidad extrema, robándoles la posibilidad de vivir con sus padres.
La complejidad de la migración en América Central, sumada a la presión que generan las deportaciones desde Estados Unidos, plantea interrogantes sobre el futuro de las comunidades afectadas y la responsabilidad del estado en garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Se espera que la investigación avance para esclarecer los hechos y brindar respuestas a una familia desgarrada por la violencia e inestabilidad.