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La economía argentina se contrajo un 2,9% en julio de 2026

La economía argentina experimentó una caída del 2,9% en julio, lo que intensificó la desaceleración. Este dato del INDEC supera las expectativas previas de analistas y proyecta un cierre de año menos optimista.

Por Mario Ñehuen4 min de lectura
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La economía argentina se contrajo un 2,9% en julio de 2026

En julio de 2026, la actividad económica en Argentina mostró una contracción notable del 2,9% en comparación mensual, de acuerdo con el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En términos interanuales, la caída fue del 1,4%. Este resultado es más severo de lo anticipado por consultoras privadas, que esperaban una disminución de solo 0,8% en comparación con el mes anterior.

A lo largo del primer semestre de 2026, el comportamiento del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) fue irregular. Meses como enero, marzo y junio mostraron incrementos, mientras que febrero, abril y mayo registraron caídas. Esta volatilidad en la actividad económica refleja un año complicado, donde los movimientos ascendentes y descendentes complican las proyecciones de crecimiento.

Las proyecciones de analistas para el cierre del año se han ajustado a la baja. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central estima un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 2,1% para 2026, notablemente inferior al 3,5% que se preveía al inicio del año. Esta corrección a la baja indica un ambiente económico incierto y desafiante para los próximos meses.

El proyecto de Presupuesto 2027 del Gobierno plantea un crecimiento del 3% para este año y del 4% para el próximo, cifras consideradas poco realistas por los analistas. La disparidad entre las proyecciones oficiales y la realidad de la actividad económica resalta una falta de alineación en las expectativas, lo cual puede acentuar la desconfianza entre inversores y el público en general.

Este contexto de desaceleración impacta en diversas áreas de la economía nacional, afectando principalmente a sectores como la industria y los servicios, que han demostrado ser más vulnerables a cambios bruscos en la actividad. Las ciudades de la Patagonia, que dependen en gran medida de la actividad económica regional y del sector energético, podrían sentirse afectadas por esta desaceleración, sobre todo en un entorno donde los proyectos de inversión son cruciales para su desarrollo.

De cara a los próximos meses, se espera que el Gobierno y las empresas privadas ajusten sus estrategias para enfrentar esta desaceleración. La recuperación de la actividad económica dependerá de una serie de factores, incluyendo políticas fiscales efectivas, estímulos al consumo y la confianza del inversor en el futuro económico del país.

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