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La economista Patricia Armendáriz cuestiona el valor de La Casa de Toño

La economista Patricia Armendáriz considera que el precio de venta de La Casa de Toño es significativamente bajo para una cadena con un modelo de negocio consolidado y rentable.

Por Lorna Huitrón4 min de lectura
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La economista Patricia Armendáriz cuestiona el valor de La Casa de Toño

La economista y exintegrante de Shark Tank México, Patricia Armendáriz, ha expresado su preocupación por la posible venta de La Casa de Toño, la popular cadena de restaurantes mexicanos, por una suma aproximada de 400 millones de dólares. Armendáriz argumenta que este valor infravaloraría seriamente a la empresa, que podría triplicar esa cifra dada su trayectoria y potencial de crecimiento tanto en México como en mercados internacionales.

La Casa de Toño está en proceso de evaluación para su posible venta, atendiendo a los planes de expansión hacia Estados Unidos y América Latina. Hasta el momento, no se han confirmado oficialmente las intenciones de venta ni los posibles compradores, aunque se rumorea que el Grupo Gigante podría tener interés en adquirir la cadena. Armendáriz considera que vender por ese monto sería un error financiero significativo y sugiere que el valor debería reflejar más adecuadamente el éxito y la funcionalidad del negocio.

Uno de los principales argumentos que presenta Armendáriz es que las evaluaciones actuales no tienen en cuenta la sólida rentabilidad del modelo de negocio de La Casa de Toño. La cadena, conocida por sus antojitos mexicanos, tiene un flujo de efectivo robusto, un aspecto que, según ella, debería resultar en una valoración mucho más elevada. La empresaria destaca la eficiencia operativa, la lealtad de los clientes y la rentabilidad de sus platillos como factores que justifican esta cifra más alta.

A su juicio, la rapidez en el servicio y la rotación de mesas de La Casa de Toño se comparan favorablemente con las características de cadenas internacionales de comida rápida, lo que le permite atender a gran cantidad de clientes. La lealtad de sus consumidores, reflejada en largas filas en sus locales, demuestra una demanda sólida por sus platillos, que se promocionan mayormente por el boca a boca y el reconocimiento del público, en lugar de grandes campañas publicitarias.

Además, la estructura de costos de la cadena, enfocada en alimentos tradicionales como el pozole, permite márgenes de ganancia atractivos, lo cual es un elemento clave para el negocio. Armendáriz explica que desde su fundación en 1985, La Casa de Toño ha estandarizado sus procesos, lo que no solo ha facilitado la operación eficiente en sus locales, sino que también sería esencial para una futura expansión en el extranjero.

El análisis de Armendáriz también hace hincapié en el potencial de La Casa de Toño en Estados Unidos, particularmente entre la población hispana que ya está familiarizada con sus productos. Argumenta que el actual múltiplo de valoración, que equivale a ocho veces las ganancias, no considera de forma adecuada este potencial, lo que podría llevar a un incremento significativo en ingresos y en la cotización de la empresa si se lleva a cabo una expansión exitosa.

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