La educación en Argentina: un desafío crítico tras los últimos resultados de PISA
Los resultados de la evaluación PISA 2025 reflejan un alarmante retroceso en la educación argentina, donde una gran parte de los adolescentes presenta deficiencias en conocimientos básicos. Las causas son diversas y van más allá de la pandemia, incluyendo factores socioeconómicos y el uso de tecnología en el aula.

La última evaluación PISA 2025 ha puesto de manifiesto el grave estado de la educación en Argentina, donde se observa que alrededor del 80% de los adolescentes no logran adquirir conocimientos elementales en Matemáticas. En Lengua y Ciencias, seis de cada diez estudiantes se encuentran por debajo del nivel mínimo requerido. Estos datos son alarmantes si se considera que, en el año 2000, Argentina ocupaba posiciones destacadas dentro del contexto latinoamericano. En la actualidad, el país ha caído hasta el puesto 72 entre 91 naciones y se encuentra relegado al octavo lugar en Sudamérica, lo que indica un notable deterioro educativo.
El impacto de la pandemia estuvo presente, dado que muchos de los adolescentes evaluados se encontraban en un momento crucial de su formación durante el cierre de escuelas. Sin embargo, los problemas educativos en Argentina se extienden más allá de la crisis generada por el COVID-19. Desde hace años se identifican factores como el desfinanciamiento del sistema educativo, la desigualdad social, el ausentismo escolar y docente, así como una notable disminución en los hábitos de lectura y un deterioro en el clima de convivencia escolar.
El reciente estudio también destaca el uso de nuevas tecnologías en las aulas, donde más de la mitad de los jóvenes recurren frecuentemente a herramientas de inteligencia artificial como chatbots para sus estudios. A pesar de que estas tecnologías son utilizadas en varios países que obtienen buenos resultados en PISA, en Argentina podrían estar contribuyendo a una delegación cognitiva en estudiantes que ya enfrentan carencias en habilidades de lectura crítica y comprensión.
Entre otros hallazgos, sobresale que Argentina se sitúa en el segundo lugar mundial en interrupciones en el aula, con un 54% de los estudiantes distrayéndose con dispositivos electrónicos durante las clases. Adicionalmente, se reporta que el 58% de los alumnos indica que el ruido y el desorden afectan el proceso educativo, y el 47% menciona que sus compañeros no prestan atención al docente.
Estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de un debate profundo sobre la educación en Argentina, un tema que debe ser prioritario tanto para los líderes políticos como para la sociedad en su conjunto. Las respuestas iniciales de los actores políticos ante estos datos han sido insatisfactorias, enfocándose más en la búsqueda de culpables que en el diseño de soluciones efectivas.
Frente a esta problemática, es imperativo que se emprendan acciones concretas para revertir esta situación crucial. La educación debe ser vista no solo como un derecho, sino como un pilar fundamental para el futuro del país, y para ello se requiere un compromiso conjunto que aborde tanto las desigualdades estructurales como la adaptación a las nuevas tecnologías en un marco que promueva el aprendizaje significativo.