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La fábula del ermitaño y los diablos del zar

La historia de un ermitaño que durante más de tres décadas reza incansablemente y se encuentra con los diablos que visitan la casa del zar. Tras interferir en sus planes, el ermitaño enfrenta las consecuencias de su intervención, lo que le lleva a una nueva etapa de oración y reflexión.

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La fábula del ermitaño y los diablos del zar

La fábula narra la vida de un ermitaño que dedica treinta y tres años a la oración. Durante su reclusión, se entera de que los diablos visitan la casa del zar para disfrutar de las viandas que sus cocineros preparan sin invocar el nombre de Dios. Un día, uno de los diablos, Potanka, revela al ermitaño que este revela la razón de su visita diaria al palacio imperial.

Movido por un sentido de responsabilidad, el ermitaño decide actuar y, al ver que los diablos consumían la comida del zar, anota en los platos vacíos que ellos estaban alimentándose a costa del monarca. Al enterarse de esto, el zar reemplaza a sus cocineros desconsiderados por aquellos que imploran la bendición divina antes de empezar a cocinar.

Sin embargo, después de este cambio, los diablos regresan al ermitaño visiblemente desanimados. Al preguntarle a Potanka el motivo de su tristeza, este le sugiere que deben pagar por su intervención. A partir de ese momento, el ermitaño ya no vuelve a ver a los diablos.

Posteriormente, una mujer piadosa visita al ermitaño y, tras compartir vino y momentos de camaradería, deciden casarse. La ceremonia se lleva a cabo, sin embargo, en el instante en que el ermitaño se santigua, los diablos se retiran, revelando su deseo de venganza a través de una soga.

Este desfavorable desenlace lleva al ermitaño a retomar su vida de oración, dedicate otra vez durante treinta y tres años adicionales a una vida de devoción y penitencia, la cual parece ser una búsqueda de redención y protección contra aquel mundo demoníaco que había amenazado su paz.

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