La familia de Tahiel cuestiona la seguridad en el EPAS tras su tragedia
La familia de Tahiel, un niño de seis años que perdió la vida al caer en una pileta del EPAS, sostiene que la tragedia podría haberse evitado si se hubiera tomado acuerdo con la seguridad. Sus allegados reclaman mayor precaución para evitar futuros accidentes.

La muerte de Tahiel, un niño de seis años, tras caer en una pileta de la planta del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS), ha conmocionado a la comunidad de Neuquén. Sus familiares, incluidos su abuelo y tías, expresaron su dolor y cuestionaron la falta de medidas de seguridad en el lugar, afirmando que el accidente podría haberse evitado si el portón de acceso a la piscina hubiese estado cerrado.
La tragedia tuvo lugar en un contexto donde las normas de seguridad en espacios públicos son fundamentales para prevenir accidentes. El accidente ocurrió en un sector que, según los familiares, debería haber estado debidamente resguardado. Las declaraciones de los cercanos a Tahiel han puesto de relieve la necesidad de revisar y mejorar las condiciones de seguridad, no solo en las instalaciones del EPAS, sino en toda la infraestructura pública.
Ante este suceso, la comunidad ha comenzado a exigir mayores controles y protocolos de seguridad en instalaciones frecuentadas por niños. Se han iniciado conversaciones sobre la instalación de alarmas y cercas en áreas peligrosas para prevenir que ocurran incidentes similares en el futuro. La muerte de Tahiel actúa como un llamado de atención a las autoridades locales para que evalúen las actuales normativas de seguridad y realicen las correspondientes mejoras.
Este caso no solo ha causado una profunda tristeza en la familia, sino que también ha abierto un debate en la comunidad sobre la responsabilidad que tienen los entes públicos en la prevención de accidentes. La solicitación de mayor seguridad es un eco de muchas otras tragedias que han ocurrido a lo largo de los años en situaciones análogas, donde la falta de medidas adecuadas resultó en pérdidas dolorosas.
Las autoridades del EPAS y compartidas por la familia de Tahiel insisten en que están dispuestas a discutir esta cuestión, pero los familiares creen que la acción necesita ser inmediata. Realizar un cambio tangible en las políticas de seguridad sería un primer paso en la dirección correcta, más allá de un mero reconocimiento de la necesidad de acción.
El impacto de esta tragedia resuena con fuerza en la comunidad neuquina, motivando a muchos a unir voces en un llamado colectivo hacia la responsabilidad social y el compromiso con la seguridad, considerando que muchos niños y familias visitan cada año estas instalaciones.