La historia de Annabelle, la muñeca que fascina y aterra desde hace décadas
La leyenda de Annabelle gira en torno a una muñeca que supuestamente poseía una entidad maligna, lo que llevó a la intervención de expertos en fenómenos paranormales y al seguimiento de su historia en exposiciones.

Annabelle es una muñeca que, a lo largo de más de cincuenta años, ha capturado la atención tanto por su historia como por los eventos extraños que la rodean. En mayo de 2025, una versión de esta muñeca recorrió Estados Unidos en una controvertida gira llamada "Devils on the Run", custodiada de cerca por un sacerdote y exhibida en un estante con la advertencia de que no debería abrirse. Las coincidencias que siguen a quienes manipulan la muñeca aumentan la intriga y la fama del objeto.
La muñeca original, una "Raggedy Ann" de tela, fue adquirida en 1970 por una madre para su hija, Donna, quien la colocó en su habitación. Pronto comenzaron a ocurrir sucesos extraños: la muñeca parecía moverse de un lugar a otro y aparecieron mensajes inquietantes en el departamento compartido por Donna y su compañera, Angie. Este fenómeno escaló cuando Lou, el novio de Angie, tuvo experiencias aterradoras vinculadas a Annabelle, incluyendo un ataque nocturno donde despertó con marcas en el cuerpo.
Ante el creciente temor, las jóvenes decidieron convocar a una médium. Durante una de estas sesiones, la especialista alegó haber contactado con el espíritu de una niña fallecida, Annabelle Higgins, que supuestamente deseaba permanecer con los humanos a través de la muñeca. Aunque inicialmente las chicas respondieron al espíritu de forma amigable, la situación pronto se tornó inquietante.
La intervención de Ed y Lorraine Warren, renombrados investigadores de lo paranormal, fue clave. Después de evaluar la situación, concluyeron que la muñeca estaba poseída por una entidad maligno más que por el espíritu de la niña. Los Warren advirtieron que, sin intervención, la presencia podría volverse peligrosa. Por ende, realizaron una serie de exorcismos y finalmente se llevaron la muñeca bajo su tutela, llevándola al Museo del Ocultismo en Monroe, Connecticut.
Durante el trayecto, el automóvil de los Warren presentó fallas, lo que ellos interpretaron como un signo de la ira de Annabelle. A lo largo de los años, la muñeca ha estado rodeada de rumores y accidentes inexplicables, lo que sólo ha catalizado su culto en la cultura popular a través de libros y películas. A pesar de las advertencias sobre su potencial maligno, Annabelle sigue fascinando a quienes sienten curiosidad por lo paranormal.
El nieto de los Warren, Chris McKinnell, ha indicado preocupaciones sobre la forma en que Annabelle fue humanizada por sus primeros dueños, sugiriendo que este acto le otorgó un poder que debería haberse evitado. La historia de esta muñeca continúa generando un sinfín de relatos y análisis, desde el estudio de los fenómenos paranormales hasta su representación en medios de comunicación, destacando la complejidad de la percepción del miedo y lo desconocido.