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La historia de la Ferrari de Froilán González que resurgió tras 54 años

La Ferrari que llevó a José Froilán González a la victoria en las 500 Millas de Rafaela ha sido restaurada tras ser encontrada en partes, un proceso que tomó 54 años. Este monoplaza, que se adaptó a las categorías nacionales, había desaparecido del radar tras ser utilizado por otros pilotos después de las victorias de González en 1958 y 1959.

Por Darío Coronel4 min de lectura
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La historia de la Ferrari de Froilán González que resurgió tras 54 años

José Froilán González, uno de los tres argentinos campeones de la Fórmula 1, es recordado por haber brindado a la Scuderia Ferrari su primer triunfo en la categoría. En una notable trayectoria, el piloto de Arrecifes ganó las 500 Millas de Rafaela en dos ocasiones, en 1958 y 1959, con un auto particularmente adaptado que ahora ha sido restaurado tras más de cinco décadas. Este vehículo, una Ferrari 166 modificada para la Fuerza Libre, contaba con motor Chevrolet Corvette, una elección que le permitió competir en una categoría donde el motor Ferrari no era aceptado.

La recuperación de este monoplaza fue realizada por Carlos Lioni, un apasionado del automovilismo que dedicó 54 años a localizar y reconstruir la Ferrari. Gracias a su empeño, el auto fue exhibido en la última edición de Autoclásica, un evento que celebra la historia del automovilismo argentino. En la muestra, se rindió homenaje al centenario de las 500 Millas de Rafaela, que se llevó a cabo por primera vez en 1926. El evento reunió otros modelos de Fórmula Fuerza Libre y Fórmula 1 que, en su tiempo, marcaron la historia del deporte en la región.

González, conocido como el "Cabezón", realizó un pedido especial a Enzo Ferrari para que construyera un coche con especificaciones técnicas adaptadas a su estilo de conducción. A pesar de que el motor Ferrari estaba excluido de la categoría, se utilizó un motor V8 de Chevrolet, lo cual era una práctica común en la época. Lioni detalla que el chasis también fue modificado significativamente, lo que resultó en un auto que, durante su tiempo, era competitivo en las carreras locales.

El éxito del auto fue notable, no solo por las victorias de González, sino también por su uso posterior por otros pilotos en la misma competencia rafaelina. Sin embargo, eventualmente se perdió el rastro del vehículo, quedando durante años como un mito entre los entusiastas del automovilismo. Su restauración marca un importante hito en la preservación de la historia automovilística argentina.

La historia de este vehículo no solo resalta la grandeza de González como piloto, sino también la resiliencia de los fanáticos y coleccionistas que luchan por mantener viva la historia del automovilismo. La recuperación de este auto emblemático fortalece la conexión entre las tradiciones deportivas de Argentina y el legado dejado por figuras como Froilán González, que en su época dejaron una marca imborrable en las competencias automovilísticas.

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