La historia de resiliencia y solidaridad de Araceli en Catriel a través de la costura
Araceli Duarte, tras un accidente que resultó en la amputación de su pierna, ha encontrado en la costura una forma de salir adelante económicamente. La historia de resiliencia de esta mujer catrilense refleja cómo la solidaridad de su comunidad la ha apoyado en este proceso.

Araceli Duarte, residente del barrio Preiss en Catriel, se ha convertido en un ejemplo de resiliencia tras sufrir un grave accidente de tráfico en 2023 que la condujo a la amputación de su pierna en febrero de 2026. A sus 43 años, Araceli fue acompañante en una motocicleta cuando ocurrió la colisión, lo que le dejó múltiples fracturas y una prolongada estancia en terapia intensiva, donde enfrentó una dura recuperación que incluyó varios infartos.
Después de su alta médica, Araceli se vio forzada a buscar nuevas formas de sustentar a su familia, compuesta por tres hijos: dos varones de 19 y 17 años y una hija de 16. Inicialmente, intentó retomarse en trabajos de limpieza y remisería, pero estas labores resultaron inviables debido a su condición. Tras un periodo de depresión y dificultades, Araceli se dio cuenta que debía levantarse, motivada por la necesidad de cuidar a sus hijos.
La oportunidad de comenzar a coser surgió cuando un vecino, al enterarse de su situación, le hizo llegar una máquina de coser y pidió a la comunidad donaciones de telas y ropa en desuso. Sin experiencia en costura, Araceli recurrió a tutoriales en YouTube para aprender la técnica, comenzando así a confeccionar artículos que vende para generar ingresos. Entre sus creaciones se encuentran sets materos y bolsas de tela para uso cotidiano.
La historia de Araceli resalta la importancia de la solidaridad comunitaria, que ha sido crucial en su camino hacia la recuperación. Al principio, recibió ayuda del municipio de Catriel, sin embargo, la escasez de recursos y la necesidad de asistir a otros vecinos crearon dificultades para mantener su apoyo. A pesar de estos desafíos, Araceli ha perseverado, mostrando una determinación admirable para superar las adversidades.
Por lo que contó, sus primeros intentos emprendedores, como la venta de tortas fritas, no tuvieron el éxito esperado debido a la intensa competencia, pero la costura le permitió encontrar un espacio donde puede trabajar a su propio ritmo y desde casa. Aunque todavía espera poder conseguir una prótesis que le ofrezca mayor movilidad, el hecho de poder generar ingresos a través de la costura la ha dotado de un nuevo propósito que contribuye a su bienestar y el de su familia.
Sin duda, la historia de Araceli se ha convertido en un símbolo de superación en Catriel, inspirando a otros a enfrentar sus desafíos con valentía y solidaridad. El futuro, aunque incierto, presenta la posibilidad de seguir creciendo en este nuevo camino de vida que ha trazado.