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La IA y su impacto en la expansión del crimen organizado y ciberdelito

Un informe de la ONU indica que el uso de la inteligencia artificial está favoreciendo la expansión del crimen organizado y el ciberdelito a nivel global. Los delitos se diversifican y las redes criminales aprovechan herramientas digitales que antes estaban limitadas a organizaciones con mayores recursos.

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La IA y su impacto en la expansión del crimen organizado y ciberdelito

Un reciente análisis del Instituto Interregional de las Naciones Unidas para Investigaciones sobre la Delincuencia y la Justicia (UNICRI) revela que la inteligencia artificial generativa y las plataformas digitales han reducido las barreras para que las redes criminales amplíen sus operaciones. Este fenómeno se ha intensificado en los últimos años, con un creciente uso de tecnologías que facilitan el acceso a herramientas sofisticadas para llevar a cabo delitos. En este contexto, se destaca la tendencia del "crimen como servicio", donde los delincuentes pueden contratar o adquirir recursos necesarios sin desarrollar internamente toda la infraestructura tecnológica.

Este informe subraya cómo el crimen organizado se está diversificando, infiltrándose cada vez más en la economía legal. En América Latina, las organizaciones criminales, como algunos cárteles de drogas, han comenzado a diversificar sus actividades, expandiéndose a sectores como la agricultura, la minería y la pesca. Este entrelazamiento con la economía formal se debe a su conocimiento de las cadenas de suministro y a las relaciones que mantienen con empresas y actores corruptos, lo que a su vez aumenta su capacidad para operar sin ser detectados.

Entre las consecuencias más alarmantes se encuentra el impacto económico del ciberdelito. Una encuesta realizada en 42 países reveló que en 2025, el 57% de los adultos había sufrido algún tipo de estafa en línea en el año anterior, de los cuales el 23% reportó pérdidas de dinero. Las estimaciones sugieren que las pérdidas por estafas llegaron hasta un billón de dólares en 2024.

Además de las pérdidas económicas inmediatas, el informe destaca que los costos del ciberdelito son mucho más amplios, afectando la vida de las víctimas y sus familias. La explotación de personas en centros de estafas y la perturbación de sectores productivos son solo algunas de las consecuencias que trascienden las cifras monetarias.

En específico, el informe menciona casos de cárteles como el de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación en México, así como el Comando Vermelho y el Primeiro Comando da Capital en Brasil, que han ajustado sus operaciones buscando nuevas formas de involucrarse en economías legales. Esto genera un entorno en el que el crimen organizado no solo afecta a individuos, sino que altera estructuras económicas y sociales más amplias.

Ante este panorama, se requieren respuestas efectivas de los sistemas de justicia y de las instituciones para contrarrestar esta tendencia de criminalidad que se nutre de la tecnología. La comprensión de cómo la inteligencia artificial y las plataformas digitales alimentan estas dinámicas es fundamental para la formulación de políticas que aborden el tema.

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