La Iglesia exige al Gobierno límites a las deudas familiares en Argentina
El endeudamiento de los hogares argentinos preocupa a la Iglesia, que reclama al Gobierno una intervención para regular la situación. El contexto se agrava con cifras de morosidad récord y familias que dedican una gran parte de sus ingresos a pagar deudas.

La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) ha elevado su preocupación por el creciente endeudamiento de las familias argentinas, instando al Gobierno a tomar medidas concretas para regular esta problemática. El presidente de la CEA, monseñor Marcelo Colombo, resaltó la necesidad de establecer criterios en la contracción de deudas y discutir cuánto del salario de los ciudadanos puede destinarse a gastos. En este sentido, comparó el actual escenario con la problemática de la ludopatía online, donde muchas familias se encuentran atrapadas en ciclos de deuda, particularmente influenciados por el uso de billeteras electrónicas.
Colombo identificó diferentes tipos de deudas y advirtió sobre la peligrosidad de aquellas que se consideran "leoninas", así como las que se van acumulando lentamente, llevando a una situación económica muy desfavorable. Defendió la urgencia de abordar el problema sin superficialidades, rechazando la idea de que simplemente deban "arreglarse" las cosas por sí solas. Esta declaración surge en un contexto donde la capacidad de pago de las familias ha deteriorado significativamente, elevando las alertas sobre la sostenibilidad financiera del sector más vulnerable de la población.
Los datos presentados revelan una alarmante escalada en la morosidad. En junio de 2026, la mora bancaria familiar alcanzó el 12,8%, mientras que en las billeteras virtuales se disparó al 30,1%, marcando un récord aún mayor que durante la crisis de la pandemia en 2020. Actualmente, 5,91 millones de argentinos se encuentran en una situación de deuda irregular dentro de un universo de aproximadamente 21 millones de deudores. Esto indica que un porcentaje significativo de la población está afectado por un endeudamiento que no solo limita sus opciones financieras, sino que compromete casi una cuarta parte de la masa salarial nacional a saldar cuotas e intereses.
El notable aumento de la morosidad también significa que las familias deben destinar cada vez más de sus ingresos al pago de deudas, a menudo adquiridas a tasas muy elevadas. Este contexto transforma el crédito, que debería ser una herramienta para gestionar gastos, en un lastre que arrastra a los hogares a situaciones económicas insostenibles.
La postura de la CEA se suma a un creciente coro de reclamos provenientes de distintos sectores, incluida la oposición política, que ha presentado iniciativas para aliviar esta carga a las familias. Sin embargo, estos esfuerzos todavía no han tenido éxito en incluirse en la agenda del Congreso, donde el debate sobre la regulación de las deudas y la protección de los consumidores financieros se encuentra en una fase crítica.