La industria textil argentina denuncia competencia desleal por importaciones
La industria textil argentina se encuentra en alerta debido al aumento significativo de importaciones a través de plataformas internacionales como Shein y Temu. La producción local, que ha mantenido históricamente un equilibrio con el sector importado, ahora enfrenta una dura competencia desleal por la falta de aranceles en estos productos.

La situación de la industria textil en Argentina se ha vuelto crítica debido a la creciente competencia de productos importados, especialmente a través de plataformas como Shein y Temu. Según informes de la Fundación Pro Tejer, las importaciones han aumentado un 62% en el primer semestre del año, alcanzando un sorprendente 70% del abastecimiento total del mercado, lo que pone en jaque a los productores locales que operan en un entorno de costos elevados y regulaciones desfavorables.
La apertura económica y la desregulación de importaciones implementadas por la administración del presidente Javier Milei han suscitado fuertes críticas dentro del sector. Los representantes de la industria sostienen que estas medidas no sólo desincentivan la producción nacional, sino que además permiten que productos extranjeros ingresen sin aranceles, lo que resulta en condiciones competitivas desiguales.
La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) ha expresado su preocupación respecto a las rebajas impositivas que favorecen el comercio exterior, advirtiendo que esto socava aún más la capacidad de la producción local para competir. La actual presión sobre las industrias se ve exacerbada por altos costos operativos, deficiencias logísticas y limitaciones en el acceso a financiamiento, lo que dificulta la inversión y la preservación de empleos.
Un factor clave en esta problemática es el crecimiento de productos subfacturados que ingresan al país, lo que distorsiona aún más el mercado. FITA ha indicado que esto se debe a irregularidades en los controles aduaneros, permitiendo que mercancías sean declaradas a un valor menor al real, afectando directamente a los productores locales que operan dentro de la legalidad y la regulación.
Las cifras son alarmantes: la utilización de la capacidad instalada en las fábricas ha caído al 39%, lo que significa que un gran porcentaje de las máquinas permanece inactivo. Esta situación no solo repercute en la rentabilidad de las empresas, sino que también plantea un grave desafío para el empleo en un sector que ha sido fundamental para la economía argentina.
La crisis actual de la industria textil resalta la necesidad de una revisión exhaustiva de las políticas comerciales y fiscales del país, que deben equilibrar la apertura de mercado con la protección de la producción local y la generación de empleo. En este contexto, las cámaras del sector solicitan medidas urgentes para revertir esta tendencia adversa y garantizar un marco de competencia justo que beneficie al desarrollo económico nacional.