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La interna en la UCR jujeña se intensifica con las candidaturas en San Salvador

La carrera electoral en San Salvador de Jujuy entre Raúl "Chuli" Jorge y Adriano Morone marca una palpable división en la UCR. Ambos candidatos representan diferentes visiones de gestión municipal, en medio de un contexto político regional complejo.

Por dcorrea@ambito.com.ar5 min de lectura
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La interna en la UCR jujeña se intensifica con las candidaturas en San Salvador

La disputa por la intendencia de San Salvador de Jujuy ha tomado un rumbo que trasciende lo meramente municipal, evidenciando las profundas divisiones dentro de la Unión Cívica Radical (UCR) en la provincia. Por un lado, Raúl “Chuli” Jorge, actual intendente desde 2007 que postula a un sexto mandato, y por otro, Adriano Morone, diputado provincial y expresidente de la juventud radical, quien presenta una alternativa con propuestas innovadoras y una agenda propia que busca transformar el municipio.

La pulseada entre estos dos referentes políticos es un reflejo de las tensiones internas del radicalismo jujeño, donde el gobernador Carlos Sadir apoya a Jorge, mientras que el exgobernador Gerardo Morales respalda a Morone. Este último ha impulsado una serie de iniciativas centradas en la modernización de la gestión municipal, como la creación de una ventanilla única para facilitar los trámites y un plan de capacitación continua para los empleados del municipio. Además, Morone plantea la necesidad de un campus universitario en Alto Comedero y la renovación de las paradas de colectivo, indicando su visión de una ciudad que debe adaptarse a nuevos paradigmas.

El apoyo a Morone dentro de la UCR también proviene de la juventud radical, que ha expresado su desacuerdo con la posibilidad de otra candidatura de Jorge, considerando que tras más de dos décadas en el cargo, la alternancia en el poder es necesaria. Esta opinión se refuerza con declaraciones sobre la reforma constitucional impulsada por el partido y la reciente sentencia de la Corte Suprema respecto a la reelección indefinida en otras provincias, que siembra dudas sobre la convencionalidad de las reelecciones prolongadas.

A pesar de las críticas, Jorge muestra una confianza considerable en su liderazgo, apoyándose en encuestas que indican un respaldo popular y minimizando las voces que exigen un cambio en la conducción municipal. Desde su entorno, se refleja una actitud de firmeza y una estrategia que busca legitimar su continuidad frente a las demandas de renovación.

El Instituto de Políticas Públicas (IPP), fundado por Morales, también juega un rol crucial en la campaña de Morone, al proporcionar soporte técnico y programático a la propuesta del candidato. Este ente no solo fomenta el estudio de temas contemporáneos como las ciudades inteligentes y la transición energética, sino que también ha reactivado un espacio de impulso a las políticas de cambio, apoyado por un equipo joven y profesional que se alinean con las demandas de modernización del electorado.

A medida que se acercan las elecciones, el radicalismo jujeño se encuentra ante una dicotomía entre la continuidad y el cambio, donde la candidatura de Morone promete desafiar el statu quo, mientras la figura de Jorge representa una trayectoria de estabilidad y experiencia en la gobernanza local.

Los próximos meses serán decisivos para ver cómo se despliegan estos factores en la contienda electoral, así como sus posibles repercusiones en la política de la provincia y demás dinámicas regionales.

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