La interna radical en Chubut culminará en un crucial encuentro en Esquel
El 29 de agosto, el radicalismo de Chubut elegirá su nueva conducción en Esquel, en un contexto de alta tensión política. Gerardo Merino se perfila como favorito para la presidencia, aunque enfrentará la competencia de Sergio Guajardo y la injerencia de intereses externos.

El radicalismo de Chubut se prepara para definir su futura conducción en un plenario que se llevará a cabo el 29 de agosto en Esquel. Este encuentro, que reunirá a 66 delegados, promete ser un evento marcado por la tensión política, lejos de ser un simple trámite administrativo. La elección de Esquel como sede, decidida por un estrecho margen de 12 a 11, revela la fragilidad de las estructuras internas del partido y la intensa disputa que prevalece entre sus facciones.
La votación por la sede no se basó únicamente en preferencias geográficas; detrás de la elección hubo un componente político significativo, donde varios presidentes de comité carecían de los delegados necesarios para respaldar sus postulaciones. Esta desconexión entre los sellos institucionales y los votos reales fue crucial para que el sector liderado por Sergio Guajardo prevaleciera en la decisión sobre la sede de Esquel, superando la propuesta respaldada por el intendente de Trelew, Gerardo Merino.
A pesar de este revés inicial para el sector de Merino, él sigue siendo considerado el candidato principal para asumir la presidencia del partido. Según fuentes cercanas a su campaña, los números a favor de Merino son sólidos. Sin embargo, el propio candidato ha advertido que los niveles de confrontación durante las próximas semanas serán significativamente más altos que en encuentros anteriores. Esto anticipa un clima de intensas negociaciones mientras intenta consolidar su postulación a medida que se acerca la fecha del plenario.
Por su parte, Sergio Guajardo continúa firme en su intención de competir, generando incertidumbre respecto a si mantendrá su candidatura hasta el último momento, o si un acuerdo de último minuto podría cambiar el rumbo de las negociaciones. El escenario se complejiza además por la posible intromisión de actores externos que buscan aprovechar la división interna del partido.
La situación es considerada crítica por quienes organizan el encuentro, ya que el clima interno está marcado por la desconfianza y la presencia de operadores políticos que podrían generar más conflictos en el proceso electoral. Así, el 29 de agosto se presenta como un momento decisivo, donde los delegados deberán evaluar tanto las alianzas como las traiciones que podrían marcar el futuro inmediado de la UCR en la provincia.