La inversión en Argentina alcanza un mínimo histórico bajo el gobierno de Milei
En el primer semestre de 2026, la tasa de inversión en Argentina alcanzó su nivel más bajo en dos décadas, a pesar de anuncios de apertura y desregulación. La caída en la formación de capital se relaciona con la recesión técnica y la reducción del gasto público.

La tasa de inversión en Argentina se ha posicionado en el 14,7% del Producto Bruto Interno (PBI) durante el primer semestre de 2026, un valor que corresponde a uno de los niveles más bajos registrado en las últimas dos décadas. Este dato contrasta fuertemente con las numerosas declaraciones del gobierno de Javier Milei, que busca destacar un auge en la inversión a través de una política de apertura y desregulación, especialmente en sectores como la energía y la minería, que han mostrado un crecimiento en sus exportaciones.
A pesar de estos esfuerzos, la realidad económica muestra signos de alerta. El país se encuentra al borde de entrar en una recesión técnica, como lo indica la caída en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), así como en sectores clave como la industria y la construcción. Un informe de la consultora Sistémica expone estos números, resaltando que el actual nivel de inversión es comparable a mínimos históricos que se vieron tras la crisis financiera global de 2009 y durante el estallido de la pandemia en 2020.
Además, un análisis del Banco Provincia subraya que la inversión ha disminuido un 11% en comparación con el promedio del año 2023, siendo este componente el que más ha caído desde que Milei asumió la presidencia. En el periodo 2024-2025, la caída acumulada de la inversión fue de casi un 4%, contrastando con el promedio de crecimiento del resto de los países de Latinoamérica que se aproximó al 7%. Esto representa un marcado rezago frente a economías vecinas y destaca las dificultades que enfrenta Argentina en términos de atracción de capital.
Los expertos han señalado que la escasa rentabilidad esperada en diversos sectores es una de las razones fundamentales detrás de esta caída. Federico Poli, economista y director de Sistémica, sostiene que la falta de expectativas de retorno en casi todos los sectores económicos, con la excepción de la agricultura y los recursos naturales, ha contribuido a esta situación. Según Poli, "no se ven negocios en Argentina", lo cual refleja una perspectiva pesimista entre los inversores.
Por otro lado, un aspecto crucial que incide en la disminución de la inversión es la reducción del gasto público, lo cual ha llevado a una fuerte disminución en la ejecución de obras públicas. Esto no solo afecta la demanda de insumos, sino que también deteriora las actividades de los proveedores relacionados con el sector de la construcción y la infraestructura. La apertura comercial, lejos de ser un impulso, ha comenzado a erosionar los niveles de producción, creando un ambiente adverso para nuevas inversiones.
La combinación de todos estos factores sugiere que, a corto plazo, Argentina enfrentará dificultades significativas para incrementar los niveles de inversión y mejorar su situación económica, lo que podría tener implicancias duraderas para el crecimiento del país.