La Justicia de Chubut ratificó la paternidad legal de un niño de cinco años
La Justicia de Rawson decidió que un niño de cinco años mantenga su vinculo legal con el hombre que lo ha criado, a pesar de que una prueba de ADN identificó a su padre biológico. La juez Daniela Pino argumentó que alterar esta situación podría afectar gravemente la estabilidad emocional del menor.

Un tribunal de familia en Rawson, Chubut, tomó la decisión de que un niño de cinco años continúe teniendo como padre legal al hombre que lo ha criado desde su nacimiento, a pesar de un resultado positivo de ADN que reveló la identidad de su progenitor biológico. La jueza Daniela Pino justificó su resolución argumentando que un cambio en esta relación podría generar un daño irreversible en la estabilidad emocional del menor, quien no tenía conocimiento de su padre biológico y reconocía al hombre que lo ha criado como su única figura paterna.
La situación legal se originó tras una separación en el matrimonio de la madre del menor en 2020, durante la cual ella sostuvo una relación breve con otro hombre. Posteriormente, al enterarse de su embarazo, intentó contactar al padre biológico, pero no recibió apoyo durante el embarazo. El niño nació en marzo de 2021; al haber transcurrido más de 300 días desde la separación, no se aplicó la presunción de paternidad matrimonial a la que se refiere el Código Civil y Comercial.
Pese a no ser su padre biológico, el esposo de la madre decidió reconocer voluntariamente al niño, lo que demuestra su intención de asumir el rol paterno. Sin embargo, su relación se complicó tras una medida judicial que separó temporalmente al niño y su hermana de sus padres debido a un contexto de maltrato. Durante ese tiempo, los abuelos de crianza asumieron el cuidado de los niños, y el hombre que los crió continuó siendo una figura emocional clave en sus vidas.
Al momento de la resolución del caso, la madre reconoció que el vínculo afectivo entre el niño y su padre de crianza es sólido y que él ha brindado apoyo emocional y económico a lo largo de los años. De hecho, el hombre extendió sus aportes económicos para incluir al niño, a pesar de que no era su hijo biológico, lo que refuerza su compromiso con el bienestar del menor.
El proceso para determinar la filiación comenzó a fines de 2024, cuando la prueba genética dejó claro quién era su padre biológico, con una probabilidad de más del 99,99%. Sin embargo, el tribunal priorizó el interés superior del niño, reafirmando la importancia de la continuidad de su entorno familiar actual, que le asegura estabilidad emocional y afectiva.
En resumen, este fallo destaca cómo la justicia puede considerar el bienestar emocional y las relaciones afectivas construidas a lo largo de los años, más allá de la biología, en situaciones complejas de paternidad.