La Justicia de Viedma permite a un adolescente cambiar su nombre por derecho a la identidad
El Juzgado de Familia de Viedma otorgó a un adolescente la autorización para modificar su nombre y adicionar el apellido materno. La decisión se fundamenta en la necesidad de resguardar su derecho a la identidad y su desarrollo personal.

El Juzgado de Familia de Viedma emitió una sentencia favorable para un adolescente que solicitó cambiar su prenombre registral y agregar el apellido de su madre. La jueza a cargo de la causa determinó que el nombre original causaba un impacto negativo en la vida cotidiana del joven, afectando su bienestar y desarrollo personal. Este fallo busca proteger el derecho a la identidad, contemplando la posibilidad de modificaciones en el nombre a lo largo de la vida de una persona, tal como lo establece el Código Civil y Comercial argentino.
El joven había expresado que desde hacía años no se identificaba con el nombre que figuraba en sus documentos, lo que había llevado a situaciones de burla y malestar en su entorno. Para sortear las dificultades asociadas con su nombre registral, había adoptado informalmente otra denominación en sus actividades diarias, relaciones sociales, y en el ámbito educativo. Esta decisión de cambiar su nombre surge en un momento en el que ya había manifestado su preferencia por el nuevo prenombre desde 2022, lo que contribuyó a mejorar su seguridad y confianza como parte de su proceso de integración social.
Del análisis realizado por un equipo de profesionales se concluyó que el cambio solicitado no fue producto de presiones externas, sino de una reflexiva decisión personal del joven, quien era capaz de entender las implicancias del cambio legal. La evaluación psicológica corroboró que el adolescente tenía claridad sobre las consecuencias del cambio y su derecho a expresar su identidad libre de estigmas.
En su resolución, la jueza enfatizó la importancia de la identidad dinámica, que permite a los individuos adaptarse y evolucionar a lo largo de su vida en aspectos como los intelectuales, morales y culturales. Esto contrasta con la idea de una identidad fija e inalterable, destacando la necesidad de reconocer y ajustar estos aspectos conforme a la experiencia personal de cada individuo.
Esta decisión judicial no solo tiene un impacto en la vida del solicitante, sino que también sienta un precedente en la jurisprudencia local sobre el reconocimiento de derechos en el contexto de la identidad personal. A través de este fallo, se refuerza el marco legal que protege a los menores en la búsqueda de su rights de identidad, promoviendo un entorno más inclusivo y comprensivo. El nuevo nombre oficial del adolescente se alinea con lo que sus padres habían considerado durante el embarazo, un hecho que reafirma el sentido de pertenencia y aceptación que busca fortalecer en su vida.