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La juventud y el mundo swinger: la experiencia de una 'unicornio' en Argentina

Ana, una mujer de 29 años de Córdoba, habla sobre su vida como "unicornio" en la comunidad swinger. Sus reflexiones abordan el respeto, el consentimiento y la evolución de este estilo de vida en la juventud argentina.

Por Mariano Jasovich3 min de lectura
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La juventud y el mundo swinger: la experiencia de una 'unicornio' en Argentina

Ana es una joven de 29 años que vive en Córdoba y se identifica como "unicornio" en el ámbito swinger, un término que se utiliza para referirse a mujeres solas que se relacionan con parejas. Atraída por una nueva forma de vincularse, Ana comparte su experiencia en un mundo que, aunque pueda parecer controvertido, se basa en normas de consentimiento y respeto. En este contexto, la comunidad swinger es predominantemente masculina, con un 66% de parejas y apenas un 6% de mujeres solas, lo que hace resaltar el rol exclusivo que juegan las mujeres en estos encuentros.

Contrario a la percepción común de los lugares swinger como espacios descontrolados, Ana asegura que estos ambientes se basan en la noción de control. Aquí, el contacto físico no ocurre sin el consentimiento mutuo. "Siempre estamos con el consentimiento y con el consenso de la otra persona", enfatiza, resaltando la diferencia con discotecas convencionales, donde las situaciones de abuso parecen ser más frecuentes. Entre las reglas no negociables, el uso de preservativos es considerado una obligación, situando la seguridad como prioridad en estas interacciones.

Ana comenta también sobre los equívocos que tienen algunos hombres solteros al ingresar a este mundo, quienes a menudo esperan que el ambiente les facilite el acceso al sexo sin el consentimiento de las parejas. "El otro tiene que querer", deja en claro, subrayando el control ejercido por los propios miembros del grupo sobre el desarrollo de las interacciones.

Antes de sumergirse en el ambiente swinger, Ana tuvo una experiencia de diez años en relaciones monogámicas tradicionales. Fue solo tras el final de su segunda relación que decidió explorar nuevos horizontes. Conoció a un chico en Buenos Aires que la introdujo a este estilo de vida, y después de una relación de dos años, se sintió preparada para asistir sola a las fiestas.

Un censo realizado por la Asociación Civil Swinger Liberal Argentina muestra que la mayoría de los participantes del ambiente swinger en Argentina tiene entre 41 y 50 años, mientras que Ana, como parte de la minoría joven, siente que su generación está impulsando una renovación en esta comunidad. En Córdoba, donde el 4% del mapa swinger nacional se establece, ella destaca cómo las diferencias generacionales son cada vez más marcadas entre los practicantes del swinger. Ana representa una voz joven en un espacio que podría estar en plena transformación, y su relato invita a cuestionar estigmas y formas de relacionarse dentro de la sociedad argentina.

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