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La Ley 11.388 y su legado en el cooperativismo argentino

La Ley N° 11.388, promulgada hace un siglo, estableció el marco legal para las cooperativas en Argentina, reconociendo su existencia como sector autónomo. Sin embargo, su vigencia fue truncada por un decreto militar en 1973 que la derogó, revirtiendo los avances hacia un modelo de economía solidaria y democrática.

Por Leonardo Herreros4 min de lectura
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La Ley 11.388 y su legado en el cooperativismo argentino

La Ley N° 11.388, promulgada hace cien años en Argentina, fue un hito en el reconocimiento de las cooperativas como una forma legítima de organización económica. Antes de su implementación, las cooperativas se encontraban sujetas al Código de Comercio, lo que limitaba su función y autonomía. Este marco legal no solo definió la naturaleza jurídica de las cooperativas, sino que también las distinguió claramente de las empresas comerciales con fines de lucro, resaltando su función social y solidaria en la economía.

Desde su promulgación, la ley sentó las bases para el desarrollo de un sector cooperativo robusto, regulando la creación y funcionamiento de cooperativas, como las agrícolas, que desempeñan un papel vital en el desarrollo económico de diversas provincias argentinas. Este enfoque legislativo promovió un modelo que prioriza la satisfacción de las necesidades de sus asociados, una característica fundamental que contrasta con el objetivo de las empresas convencionales que busca el lucro.

A pesar de su importancia histórica, la Ley 11.388 sufrió un duro golpe en 1973 cuando fue derogada por un decreto del gobierno militar. A través del decreto 20.337, se estableció que, para las cooperativas, volverían a regir las disposiciones de las sociedades comerciales, lo que significó un retroceso significativo en los avances alcanzados en términos de reconocimiento y autonomía. Este cambio tuvo un impacto profundo en las cooperativas, que se vieron forzadas a adaptarse a un marco legal que no reflejaba sus principios fundamentales.

La derogación de la ley no sólo afectó a las cooperativas en cuanto a su marco regulatorio, sino que también simbolizó un ataque a las bases de la economía solidaria en Argentina. Durante el tiempo que la ley estuvo en vigor, permitió que muchas comunidades fueran capaces de sostenerse y desarrollarse gracias a la cooperación y la solidaridad. Su anulación, por tanto, supone no solo una pérdida jurídica, sino también un deterioro de las prácticas democráticas y humanas en este sector.

A lo largo de los años, el legado de la Ley N° 11.388 ha permanecido como una referencia para el movimiento cooperativo en el país. La lucha por reinstaurar un marco legal que apoye los valores del cooperativismo y la economía solidaria continúa siendo relevante. Este centenario invita a reflexionar sobre la importancia de recuperar y fortalecer los principios cooperativos en un contexto que busca constantemente mercantilizar todos los aspectos de la vida social.

Reflexionar sobre la historia de la Ley 11.388 es fundamental no solo para visibilizar los logros alcanzados hasta su derogación, sino también para entender las dinámicas actuales del cooperativismo en Argentina y el papel que debe desempeñar en la construcción de una economía más justa y solidaria.

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