La logística hotelera: entre compras locales y globales
La logística en la industria hotelera se articula mediante la combinación de compras locales para insumos esenciales y adquisiciones globales para artículos comunes. Esta estrategia busca equilibrar la eficiencia y el apoyo a las comunidades locales.

La industria hotelera enfrenta hoy un desafío significativo en la gestión de su logística, que involucra decisiones sobre la adquisición de insumos. Pablo Godoy, vicepresidente de una cadena de hoteles internacionales, destaca que la cadena de suministro debe adaptarse dependiendo del tipo de producto. Si bien hay insumos que es conveniente adquirir localmente, otros se obtienen de manera más eficiente a través de proveedores internacionales, especialmente asiáticos. Esta dualidad es esencial para garantizar la rentabilidad del negocio, dado que la logística no solo se centra en las ventas, sino también en cómo se llevan a cabo las compras y distribuciones.
Tras la pandemia, el turismo ha experimentado una revalorización del valor de la experiencia por sobre los bienes materiales. Este cambio ha llevado a que los viajeros prioricen los viajes familiares y otras vivencias significativas, superando el deseo por bienes tangibles como un vehículo nuevo. En este contexto, el enfoque de los hoteles en ofrecer experiencias memorables ha tomado relevancia, con un impacto directo en la demanda y la ocupación hotelera.
La compra local de insumos, particularmente de alimentos, no solo responde a una estrategia de costos, sino también a un compromiso con las comunidades donde los hoteles operan. Al preferir productores locales, las cadenas hoteleras aportan al crecimiento económico regional y fortalecen sus vínculos con la comunidad. Sin embargo, existen ciertos productos, como las reposeras, que es más eficiente adquirir globalmente, lo que lleva a una estrategia mixta en la que se combinan las dos modalidades de compra.
Además, Godoy menciona la importancia de comprender las particularidades culturales y económicas de cada país en el que operan. Esta adaptación es clave para mantener una ocupación hotelera equilibrada a lo largo del año, aprovechando las diferentes temporadas en cada mercado.
Finalmente, enfatiza que, en la logística, la promesa de servicio al cliente es esencial. Los hoteles deben cumplir con las expectativas de los clientes, no solo en cuanto a la llegada de los insumos, sino también en la calidad del servicio en su entrega. Esto implica un compromiso con la atención al cliente que puede marcar la diferencia en la experiencia general del visitante.