La madre de Francisco Peuchot espera juicio y denuncia amenazas tras el crimen
Viviana Maripán, madre de Francisco Peuchot, joven asesinado en junio en el barrio Confluencia, denuncia amenazas mientras espera la fijación de fecha para el juicio. El proceso judicial se ha visto demorado y la familia continúa enfrentando situaciones de violencia.

A cuatro meses del asesinato de Francisco Peuchot, un adolescente de 16 años, su madre, Viviana Maripán, sigue esperando una nueva fecha para el juicio correspondiente, que inicialmente estaba programado para este mes. La razón de la postergación se debe a que la Fiscalía no logró presentar a tiempo todas las pruebas necesarias para el caso. Viviana, acompañada de sus abogados, mantiene una espera activa, con la esperanza de que el juicio se realice aún en octubre, siendo una de sus principales preocupaciones la necesidad de que el acusado sea responsabilizado por el crimen de su hijo.
La situación se complica debido a que el acusado es menor, lo que plantea interrogantes sobre el régimen judicial que se aplicará. Viviana mencionó que su abogada está planteando que se aplique la normativa vigente, lo cual será una decisión crucial dentro del proceso. La familia continúa sufriendo la angustia de no solo lidiar con la pérdida de Francisco, sino también con el ambiente de violencia e hostigamiento que ha rodeado el caso desde el homicidio, que tuvo lugar en el barrio Confluencia, un área de Neuquén caracterizada por sus problemáticas sociales.
Desde el asesinato, Viviana ha denunciado que su familia enfrenta múltiples agresiones por parte de la familia del joven imputado, hecho que ha dificultado su vida diaria. La madre de Francisco reveló que su hijo había dejado la escuela debido a temores fundados por amenazas y agresiones, lo que refleja la tensión que existe entre ambas familias. Las amenazas continúan a través de redes sociales y se han presentado agresiones físicas que han afectado a otros miembros de su entorno familiar.
La voz de Viviana se quiebra al relatar los episodios de violencia, que incluyen insultos y actos de agresión directa. La preocupación por la seguridad de su familia es latente, al punto de que una de sus sobrinas también habría sido víctima de agresiones, evidenciando la gravedad y la continuidad del conflicto. A nivel social, esta situación pone de relieve el impacto que tiene el crimen y las dinámicas familiares desestabilizadas en la comunidad, en un contexto donde la Justicia aún no ha respondido con la celeridad que la madre esperaba.
El juicio por el asesinato de Francisco no solo tiene implicaciones legales, sino que resuena en la comunidad como un recordatorio de la violencia juvenil y las tensiones familiares que pueden surgir en un contexto de impunidad. La falta de una resolución clara ha mantenido a Viviana en un estado de alerta constante, mientras espera que el sistema judicial logre actuar para brindar no solo justicia por su hijo, sino también seguridad para su familia.