La Margarita: un recorrido educativo por el mundo de la lana en la estepa rionegrina
En La Margarita, un proyecto liderado por Gina Peña ofrece a estudiantes una experiencia educativa sobre la producción de lana en la localidad de El Cuy, Río Negro. A través de recorridos por la estepa, los jóvenes descubren el proceso de esquila y el desarrollo del producto final desde la oveja hasta la prenda.

La Margarita, ubicada en El Cuy, Río Negro, se ha convertido en un punto de referencia para el turismo educativo, centrado en la producción de lana. Gina Peña, una de las responsables del proyecto, se ha dedicado a mostrar a los estudiantes las particularidades de la vida rural y la importancia de la lana en la economía local. Los chicos, que en muchos casos nunca habían tenido contacto con el campo, son recibidos con mate cocido y tortas fritas, lo que marca el inicio de una jornada donde aprenden sobre la flora, fauna y las prácticas agrícolas de la región.
El recorrido por la estepa incluye la observación de molinos y una charla sobre la escasez de agua, un tema crucial en una región árida como la Patagonia. La visita a los galpones permite a los estudiantes ver de cerca el proceso de esquila, hilado y fabricación textil, completando así el circuito de producción de la lana. Este tipo de turismo educativo ha sido impulsado por el interés de las escuelas por diversificar las propuestas para los estudiantes más allá de actividades recreativas.
Gina Peña decidió embarcarse en este proyecto tras reconocer la falta de iniciativas que resaltaran otras producciones de Río Negro, especialmente la actividad ovina. Aunque su experiencia previa era principalmente en el sector productivo, fue capaz de adaptarse al mundo del turismo, aprendiendo a estructurar y ofrecer visitas centradas en el aprendizaje sobre la producción rural.
Las visitas escolares han proliferado, especialmente entre agosto y noviembre, gracias a su capacidad para adaptar los contenidos a lo que los docentes enseñan en clase. Esto ha permitido que los estudiantes no solo conozcan el recorrido de la lana, sino que también se familiaricen con temas como la importancia del agua en la producción y el valor de las especies autóctonas en la región.
Gina también enfatiza el contexto histórico de la vida en el campo, compartiendo con los jóvenes las dificultades que enfrentaron las generaciones anteriores, como el éxodo hacia las ciudades debido a la falta de servicios. Sin embargo, destaca que actualmente existen oportunidades para vivir en el campo de manera digna, con comodidades y un mejor acceso a servicios. Esto presenta una nueva perspectiva del trabajo rural, que busca atraer a las nuevas generaciones hacia las actividades del campo en vez de alejarlas.
El valor de este proyecto trasciende la simple exposición educativa, convirtiéndose en un puente entre la vida rural y las nuevas generaciones, quienes aprenden a valorar lo que la producción de lana implica y cómo puede ser parte integral de su futuro. Gina Peña continúa desarrollando esta propuesta, generando un impacto positivo en la comunidad local y en los jóvenes que participan.
Este impulso por el turismo educativo en la Patagonia tiene como objetivo no solo preservar la tradición de la producción ovina, sino también ofrecer un nuevo enfoque sobre la vida en el campo, mostrando que este puede ser un lugar de oportunidades y calidez.