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La Martona: historia de la primera gran lechería argentina en Vicente Casares

Vicente Casares, un pequeño pueblo en Cañuelas, guarda vestigios de La Martona, la primera gran industria láctea de Argentina. Esta localidad, que en su apogeo procesaba leche proveniente de más de cincuenta tambos, ha transformado su legado industrial en un atractivo turístico centrado en la gastronomía.

Por Naira Torres Bel5 min de lectura
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La Martona: historia de la primera gran lechería argentina en Vicente Casares

Ubicado a solo una hora de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Vicente Casares es un pequeño paraje que se ha posicionado como un destino turístico gracias a su rica historia industrial, especialmente relacionada con la leche. En 1889, La Martona, la primera gran lechería del país, comenzó a operar en este lugar, marcando un hito en el procesamiento y distribución de productos lácteos en la Argentina.

La Martona se convirtió rápidamente en un elemento clave para la producción láctea local, elaborando productos que eran distribuidos a un centenar de «bares lácteos» a lo largo y ancho del país. La planta funcionaba con la producción de más de 50 tambos que abarcaban unas 7.000 hectáreas, convirtiéndose en una de las industrias más prominentes de su época. Hoy, los restos de esta historia se encuentran en las ruinas de la fábrica y los antiguos galpones, que permanecen visibles en el paisaje del pueblo, en particular frente a la estación ferroviaria del ramal Roca,

A pesar de que La Martona ya no opera como antes, su legado permanece en Vicente Casares, donde las tradiciones y la cultura del encuentro migrante han evolucionado hacia propuestas gastronómicas que combinan la historia con la buena comida. Actualmente, el circuito turístico se ha enfocado en ofrecer un variado menú que incluye parrillas, bodegones y especialidades culinarias de campo, ideales para los visitantes que buscan una escapada de fin de semana.

Los históricos dibujos arquitectónicos restantes de la localidad recuerdan el vibrante pasado de la industria láctea. De hecho, el local N° 118 que estaba en actividad en los tiempos de La Martona solo deja huellas en el pavimento, pero la comunidad continúa celebrando su historia a través de la comida que ofrece zonas de encuentro en un ambiente campestre.

Este tipo de reconversión hacia el turismo no solo ayuda a preservar la memoria colectiva, sino que también ofrece a los visitantes una experiencia que entrelaza la buena mesa con la cultura y la historia de la región. Así, lo que alguna vez fue un motor industrial de la economía local se ha transformado en un atractivo para los gourmets del área metropolitana.

La tendencia hacia el turismo rural se ha intensificado, especialmente en los alrededores de Buenos Aires, donde los habitantes buscan opciones para escapar del bullicio citadino. Vicente Casares se incorpora a este movimiento, presentándose como un lugar donde el pasado industrial y el presente gastronómico se entrelazan formando una oferta única que destaca la rica tradición cultural de la región.

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